5 jul 2019

NO QUIERO MENOS

Dame lo que es mío
presa de la ira,
cual ladrona sin dominio
de las huestes podridas.

Sabedora, cuando quiso,
puso germen al druida
y hoy asume, con ahínco,
su ruindad herida.

Desoyeron mis oídos
el grito que mi vida
daba ante el dominio
de la fatal retahíla.

Y lloré como un niño,
frente a la paz desvaida,
haciendo de lágrima río
desbordado en la ruina.

Aquí se halla mi destino,
blindado en esta mina
de cráter y túnel infinito,
perdido en la ignominia.

Diego J. López Fernández
05-07-2019

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