21 mar 2020

POESÍA, SEAS TÚ

Rejas de libertad

Sea tu libertad, poesía,
la que nos sobreviva,
como testigo de la existencia,
como sabedora de la esencia,
como dueña de la quimera. 

Seas tú, poesía, la que digas sin decirlo,
la que escondas la blasfemia,
entre la belleza de lo incierto,
ante los ojos ajenos,
del que oye, desoyendo. 

Sean tus metáforas 
el escondrijo de tus hipérboles,
y que el símil de tu dulzura,
muera como antítesis
de tu epíteto.

Y seas poesía la que enojes a la verdad,
cuando confinados en lo incierto,
des luz a tanto mal, 
del que somos siervos. 

Y seas, tú, poesía
de corazones abiertos
la que lamas las almas
de estos seres hambrientos,
de velar la mentira,
con tu esplendorosa fachada.

Diego José López Fernández
21-03-2020
Día Internacional de la Poesía

20 mar 2020

SEGUNDA OPORTUNIDAD

Julia y Rita

Pronto quedaron sólo los niños y las niñas. Aquellos que todavía no habían perdido la inocencia innata al haber protegido a sus conciencias, con maestría, de traspasar el umbral de la ignorancia en la que vivían esos adultos que resultaban tan estúpidos y raros. Los mismos que, durante su existencia humana, se habían afanado en dejar como herencia, a aquellos seres de luz, tanta vergüenza infundada que hacía que su fulgor, sin remedio, por miedo a parecer distintos, terminara apagándose con el paso del tiempo. 

Sin embargo, los infantes de aquella especie tan extraña que parecía involucionar y la múltiple y diversa fauna global habían esperado con férrea paciencia, durante decenas de miles de años, a que llegase, al fin, ese momento. Ahora sí, estaban a su merced, esos cachorros humanos llenos de ingenuidad pero conectados de manera inequívoca y segura con la esencia de la naturaleza les volvían a pertenecer. Todavía el cordón umbilical los ataba a aquel mundo mágico y hermoso que la ceguera de los años les terminaría por velar para siempre, pero estaban a un paso de salvarse de aquel castigo.

A la par, salieron de sus escondrijos, hadas, gnomos, unicornios y dragones a ocupar el sitio que les correspondía, a pesar de que la ingenuidad de aquellos humanos adultos, ya extintos, había creído que eran fantasía. 

Así fue como la humanidad tuvo una segunda oportunidad de ser necesaria en un planeta, la Tierra, cuya alma habíamos pervertido y ahora ese mismo lugar, generoso, pretendía recuperarse de nuevo dándonos, otra vez, la confianza en nombre de aquellos pequeños inocentes.

Y ¿Quién sabe si esa nueva oportunidad no está a punto de hacerse realidad?

Diego José López Fernández
20-03-2020

19 mar 2020

VOLVER

Todo saldrá bien


Sean problemas de todos el de uno,
uno que no es por sí mismo el individuo,
sino parte del todo que nos aglutina,
en esta esfera inmensa del mundo.

Sean tus lágrimas mi aliento a consolarlas,
mis miedos tus abrazos protectores,
el mal común de todos, la esperanza,
pues unidos jamás sentiré que me hundo.

Sean añoradas aquellas penurias pasadas,
dónde cuanto menos había, más se ayudaba,
cuando el prójimo hermano, 
a tus cuitas preocupaba.

Sean pues las viles pantallas,
esas amigas de la pantomima, 
una herramienta que en útil uso
nos ayude a todos en las existenciales fatigas.

Sean nuestras enemigos los virus ajenos,
y no la ignorancia nata
de un patético postureo,
pues si hasta el tiempo la belleza mata,
no seamos de su volatilidad reos. 

Sean, pues, las ganas de volver a lo humano,
reconectados a la naturaleza,
lo que nos libre de esta guerra,
cuya adversaria es nuestra esencia.

Diego José López Fernández
19-03-2020

10 mar 2020

DE DOLORES A PASCUA

Virgen de los Dolores

Aromas que anuncian una previa
que en gozosos momentos nos alumbra,
dando agrado a los abiertos azahares
de nuestros naranjos nazarenos.
Dolores que eran siete,
clavados con daga en tu pecho,
Dolores, que en el viernes,
compartes con todos tu lamento.

Fe de un día que entremedio,
aguarda la fervorosa pasión
en los pasos ahumados de incienso,
que nos embriagan con su olor.
Cuántos penitentes se afanan este sábado
en proteger tu candor,
pues de salvador al humano
servirás con tu estertor.

Al fin suenan clarines,
a las puertas de la ciudad,
triunfante entre los olivos, caminando el domingo vas,
con la sola compaña
de un pollino y su mamá.
Entre palmas envuelta tu caridad
abiertas las jambas de tu pueblo,
hacia Jerusalén a mostrar la paz.

Lunes tardío en la traición,
en la que los tuyos renunciarán
y dejándote a solas,
con un beso, te venderán.
Malditas las estampas,
de los que te hicieron tanto mal,
y sacrílegas las entrañas de los que abandonan sin piedad.

Fustigada tu espalda en martes de sangre,
que derrama sin cesar,
ante el desconcierto de una madre,
que no atina a atestiguar
como los beneficiados
te abandonan ante lo fatal.
Solas María y Magdalena se encuentran,
abrazadas a Juan que afligido está.

Sean misericordes las postreras esperanzas,
que en miércoles de asueto
saldrán los villanos a apresarla,
y sea, pues, tu viva estampa de amor eterno,
la que en cáliz  de universal entrega,
encamine su alma hacia los cielos,
ante la cruz de tu mecenas.

Serán tus pisadas del jueves, Nazareno,
las que con fatigas del cirineo,
a Jesús y Simón os harán de juego.
Atrofiadas arrecian las voces de la masa,
que afines del infame Barrabás,
te conducen hacia las brasas,
de un infierno que evitarás,
entre contingencias inhumanas.

La quinta angustia bien atinada,
aturde en el viernes de blasfemia,
las profundidades de María,
cuyo vástago en brazos inerte,
sacude su ser con el padecer más ingente.
Soledad tras el tañido de funestas campanas,
despacio tras la urna de la fatal mortaja,
se halla por completo desolada.

Negruras en las nubes del cénit,
tras la aberrante cruzada,
que la inocencia se cobra,
en un sábado de torrijas pasadas,
las mieles de un erróneo castigo,
del hombre cuyas entrañas harapientas,
sirven de expiación a maldad añeja
a la que pronto la luz vence.

Trombones y estruendo de alborozo,
en el domingo blanco de Pascua,
cuándo a las calles sale, en Virtudes, la añoranza,
de ese hijo que se fue
y resucita entre alabanzas.
de los crédulos el cielo,
de los ignorantes la enseñanza,
de un hombre que con su historia, nos equilibra en la balanza.

Diego José López Fernández
09-03-2020

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