2 dic 2019

QUE NO DUERMA TU VOZ

Nunca hay puentes para el alma
Dulces notas evocadas en la noche,
ante el fin de la eternidad,
suspiradas en la fatiga del miedo
en halo soberbio de dignidad.
Cuando, abandonada, finaban tus reproches].

Acallada en un grito infinito,
que nadie supo escuchar. 
Mas, descifrados oídos atentos,
anotaban de tu canto las corcheas
y punteaban, hábiles, los silencios.

Partituras escarchadas, sin dulzor,
que adormecían en las iras advenidas,
cuando la batalla apagó su fulgor,
pero atizaban las garras de la infamia.
Cobardes, atrincheradas y revenidas.

Atravesaron con el plomo tu gris materia,
creyendo que tu canto acallarían 
y sonaban en sus sucias melodías,
vuestras voces que jamás se dormirían.
Tan si quiera ante el canto de una nana desvaída].

Dejaron tus cuerdas de dar tonos.
Pero no cesó tu lucha en vano,
pues pronto tus brumas azuzaron
nuevos tiempos, con buenos abanderados,
sin derrota, sin hieles, ni nublados.

Resuenan en el tiempo del pasado,
con renovado y hábil instrumento.
Pues, la voz que a ti es debida,
jamás pacerá en el olvido
de estos dedos que hoy la resucitan.

Diego José López Fernández
2-12-2019

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