26 dic 2014
Navajas con hojas de espejo
Tejiendo el amor
21 oct 2014
Vigías del tiempo revuelto
Las fronteras del arte
Quizás un paseo normal, el entorno habitual por el que pasan todos los días cientos, quizás, miles de personas. Las mismas aceras, los mismos árboles y los mismos escaparates. El tiempo parece no hacer mella en el devenir de un escenario que se antoja eterno. Vuelves a doblar la esquina y la misma escena se vuelve de nuevo a repetir. Puede que hoy el cielo esté más gris y plomizo que otros días, pero, al fin y al cabo, eso cambia muy poco la monotonía instalada en el cuadro.Sevilla, la ciudad alegórica
Son dos y nacen de tus entrañas. Dos que pasan desapercibidos para la mayoría de los propios y los extraños. Sois dos tan bellos, eternos y hermanados. Dos que tanto estrago causan en las vidas de todos, a la vez temidos y ansiados. Dos que sabéis salvaguardar la esencia de la humanidad. A veces ambiguos, capaces de sacar lo mejor de las personas y en muchas otras ocasiones desentrañáis los más bajos y peligrosos instintos intrínsecos al ser. Ambos con tanta capacidad de acción. Tanta que puede cegar y hacer creer al mundo que la razón te sucumbe cuando es realmente la propia locura la que aturde tu mente insana. Sois dos que usados con benevolencia alcanzáis la perfección y la casi plena felicidad. Es exiguo el escalón que separa todo lo anterior del abismo más absoluto. Y Sevilla os alberga, quizás su propia historia que la hace heroica e invicta le de la suficiente valentía para haceros de hogar.4 may 2013
Madre, como tú ninguna
20 mar 2013
El vuelo de la sapiencia
DIEGO LÓPEZ. Cruje la rama de un árbol donde suavemente posa sus garras un cernícalo. La rama le sirve de torre vigía ante su próxima presa. La noche es tenue de luz, la luna agoniza en su último cuarto menguante para dar paso al nacimiento del astro nuevo que comenzará un ciclo eterno y perfecto. Pronto la luna llena volverá a iluminar el iris rapaz de la majestad nocturna. Unos ojos enormes acechan en la espesura de matorrales donde muchas de las potenciales presas aguardan, aceleradas de miedo, a que las garras del ave real se cierna sobre sus lomos con el propósito de servir de estimable banquete al acervo de una cena triunfante. 15 mar 2013
Don Pedro "nace" como hijo adoptivo de Villamartín
8 mar 2013
La MET 2013 busca cartel y tú puedes ponerle cara
5 mar 2013
La desidia de ser humanos
DIEGO LÓPEZ. Desde la careta y el confeti de un tardío carnaval se pasa a una cuaresma plagada de lluvia, viento, frío y una tristeza que otea sobre nuestro celeste cenit. El ambiente está cargado de desesperanza, de desconsuelo, de incertidumbre. Desde los disfraces de don carnal engalanados muchos de ironías y verdades escondidas entre risas, se pasa a un tiempo, extraordinario, donde muchos esperan lo divino como si de alguna salvación se tratase. Vemos como cada día el ser humano asiste a su degradación sin pudor alguno y vierten en sus ocultas pasiones todo lo que les gustaría ser si lo dejasen. por eso aprovechan una fiesta pagana, mal vista, la cual tiempo atrás fue incluso desprovista de celebración, para sacar de sí mismos el otro yo que llevan dentro. Después se ataviarán con mantillas y capirotes, se pondrán el costal y rezarán a todos los santos del cielo clamando algo de cordura, cuando tan sólo ellos mismos son los dueños de sus designios y sus designios los están llevando a una locura social que hacía tiempo no se veía. 21 feb 2013
La pasión según Villamartín y un servidor
19 feb 2013
Desahucios, coronas y otras cosas del montón

16 feb 2013
Os espero de nuevo y renovado
15 oct 2011
Sevilla
Sevilla nunca te dediqué las palabras que te debiera por miedo a perderte, por temor a sentirme lejos de ti. Quizás no me di cuenta que todo había acabado, pero tú, tan hermosa, tan perfumada, seguías llamándome y por mi parte no existía la voluntad de impedir que mis pasos caminaran hacia tus calles.
Sevilla, siempre me distes tardes de alegría, me ofrecías estampas idílicas de tus puentes sobre el río grande y esbozabas tu mejor perfil entre las ondas desdibujas en su orilla. Me regalaste tus almenas y tus espadañas, el son de unas trompetas y tambores que retumbaban como si del latir de tu corazón se tratase.
Sevilla, supiste agradecerme todo lo que te ofrecía, no era necesaria tanta hospitalidad entre tus callejones, eso me será difícil olvidarlo, no quiero aferrarme por siempre a tus infinitos encantos. Ciudad, me quisiste como a uno de tus hijos predilectos, me enseñaste a oler tus aromas a incienso y azahar, me guiaste entre las impertinencias de tus manifestaciones artísticas. Conocí en tu lecho a escultores e imagineros, entendí lo que es el sentir por el arte, comprendí la pasión de un pueblo por sus raíces, me hiciste tuyo sin apenas darme cuenta.
Sevilla, entregaste en tu mesa el mejor de los ajuares, pusiste la vajilla de la cartuja y la cristalería de las lágrimas de tus dolorosas, los cubiertos eran astillas de maderos de tus nazarenos eternos. Fue contigo con quien comencé a bailar, a comprender el flamenco, a conocer el amor y sentir las brisas del deseo. Si pudiera decirte con palabras todo lo que eres para mí, pero quizás no exista un calificativo adecuado para tan sublime admiración.
Sevilla, tu nombre lo resumo en fervor, todo en ti es grande, tus avenidas, tu gente, tu genio, tus torres campanario, tu catedral y tus altares, pero a veces lo mejor es que la grandeza de tu alma se esconde en algo tan pequeño como el chorreo de una fuente en el callejón del agua o en el brotar de un naranjo o en el arrastrar de una zapatilla de esparto en el asfalto pesado por una trabajadera. Tus pequeñas cosas son quizás tus mejores secretos guardados y has tenido la bendita osadía de entregármelos.
Sevilla, en ti veo lo que soy, aquí estuvieron tiempo atrás mis raíces, pero por circunstancias otro hermoso lugar disfrutó de mi infancia, disfrutó de lo que ahora soy, un lugar al que tengo que agradecer lo que pienso y al que debo mi manera de ver el mundo, pero después volví a ti, años separados en kilómetros pero no en admiración, siempre te soñé y anhelaba pasar mis noches en vela entre los tuyos.
Sevilla, eres la tierra soberana de mis conocimientos, de mi formación a todos los niveles. Es de bien nacido el ser agradecido y no tengo forma de pagarte con la misma moneda, eres rica frente a mí. Pero ya todo comienza a marchitarse, necesito echarte de menos, nunca he dejado de amarte, pero quizás he perdido la frescura de mi querer. Ahora necesito dejarte sola para que juntos emprendamos un camino, tú tienes que seguir en la misma senda para cuando vuelva te siga encontrando lozana y estupenda, yo necesito conocer que no sólo tus virtudes son verdades universales, sino que existen otras vías.
Pero Sevilla sólo te pido una cosa, no te pongas celosa, eres la niña de mis ojos, eres el motivo de que una lágrima se derrame por mi mejilla al anhelarte, sólo tú eres capaz de despertarme del letargo que supone en una vida la rutina. Sevilla, hasta siempre, no dudes que volveré, y cuando eso ocurra será para quedarme.
Diego José López Fernández
22 ago 2011
Deseos
Siento mi vida como un deseo a punto de descubrirse, como una batalla latente entre lo que se quiere y lo que conviene. No sabría subsistir sin la incongruencia, sin el caos. Al fin y al cabo somos hijos del cosmos, nacemos entre las marañas, que en su más íntima esencia son partículas perfectamente encajadas, pero sólo para el ojo del científico.
Mientras tanto, ruido, miedo y destrucción. En un mundo en el que nadie es capaz de mostrarse al público desnudo, en el que las vergüenzas se entrelazan con los deseos carnales, un mundo en el que banalizamos lo natural, lo castigamos y reprimimos. El día a día se hace difícil para la lágrima, para la palabra y para el amor, para la llamada de la carne y para el desenfreno. Sin embargo, potenciamos la hipocresía, la esencia de la mentira, nos escudamos en ser casi divinos cuando en realidad sólo somos lo que nos han hecho ser, seres humanos.
¿Por qué si nos han dotado de inteligencia cegamos nuestro conocimiento a los placeres de la vida? ¿Por qué poner límites a los sentidos, mientras estos respeten la libertad del adversario? ¿Por qué negar que quiero besarte cuando veo tus labios? En fin, para qué tanta represión cuando al fin y al cabo buscamos la felicidad. Y, ¿No pasa la felicidad quizás por estar junto al ser amado?
Nunca me atrevería a deshonrar la cualidad humana, no sabría enfrentarme a tan duro rival. Tal vez, tema batirme en duelo con lo establecido, con lo convencional, por lo admitido. Pero créeme, eres perfecta. Tú eres perfecta por que no te asemejas a nada de lo que antes he descrito. Supongo que me gusta ser amante de lo imperfecto por que sólo ahí encuentro la bellaza de la diversidad.
Me gustaría ofrecerte mi hipocresía, mi maldad, mi bien y mi mal, me encantaría que tomases mi mano para caminar y juntos allanar las piedras del sendero, pero me pregunto ¿Seré capaz de proponértelo? ¿Se atreverá mi vergüenza a preguntarte que es lo que deseas? Total, que de esta manera quiero encomendarte mi alma para que dispongas de cuantos minutos desees pasarlos junto a mí.
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