26 dic 2014

Navajas con hojas de espejo

origin_10153220726Carmen está tranquila. En la cocina la válvula de la olla ha comenzado a despedir los humos del magnífico cocido que está preparando para el almuerzo. Sus hijos saldrán en breve de sus aulas y el esposo pronto terminará su jornada en el tajo. Asomada en la ventana le sorprende un silbido, un silbido que no sale de los labios de una persona, es un sonido más agudo, acompasado y dejando caer el aire en las últimas notas. Pronto, observa como ese canturreo es cada vez más próximo y dónde la vista comienza a alcanzarle ve como un señor de una mediana edad pero ennegrecido por su exposición a los rayos del sol ataviado con unas ropas limpias, pero de antiguas modas, se aproxima con un pequeño y viejo ciclomotor en cuya parte trasera porta un artilugio que movido con un pequeño motor es la herramienta principal de su trabajo. Y así, Carmen apresurada abre uno de los cajones de la cocina y rápido baja las escaleras del segundo piso donde vive, al llegar a la calle se acerca a ese señor y le ofrece un ramo de cuchillos y tijeras, el afilador, amable, la saluda y comienza con su tarea.
Si existe una profesión de esas de antaño, profesión de rancia tradición y de notable carácter rural que aun hoy día es posible observar en ciudades como Sevilla esa es, sin lugar a dudas, la de afilador o ‘afilaó’. En la Sevilla de las Setas de la Encarnación, de la Torre Pelli y la moderna Isla de la Cartuja, en esa Sevilla de lo retro moderno del Arenal y la Alameda, en la Sevilla que se empeña, con acierto, en modernizar lo que siempre ha sido en su esencia, una urbe provinciana que ha sabido captar nuevas esencias, ahí, en esa Sevilla todavía vemos por las calles de sus barrios, esos barrios que se impregnan de olores varios a la hora del almuerzo a un señor pasear por sus plazas al grito de -”El afilaooooooooooor”-. Y si hay suerte, alguna ‘maría’ le gritará por el balcón o correrá apresurada a solicitar sus servicios.
Este personaje de la España burlonesca, de esa España del ‘Lazarillo de Tormes’, ha sabido superar a la historia y trascender en el tiempo. Ahora quizás en coches y no a pie, en motocicletas y no en burro, los afiladores siguen subsistiendo en una época en la que las nuevas tecnologías han sabido superar este tipo de servicios, aun así, la figura del afilador se ha convertido en un emblema no institucionalizado pero sí aceptado por el devenir de los tiempo.
Si bien es cierto que los cuchillos, hachas y tijeras que pasan por las manos de estos trabajadores de la tradición quedan relucientes, afilados y listos para cumplir con sus funciones, no menos cierto es que se han granjeado con un halo de negatividad y la superstición ha hecho de ellos augurio de mal agüero. Entre otras cosas muchos son recibidos con un malsonante y poco gustoso -¡Los muertos del afilador!-. Otros, sin embargo, de una manera más fina, cuando escuchan la estridente flauta de estos señores atinan a tapar su cabeza con el primer trapo que encuentran. Supersticiones a parte, los afiladores han asumido que en el imaginario colectivo se haya quedado este halo de mal fario, pues, al fin y al cabo, afilan herramientas que bien pueden ser utilizadas para su uso primigenio como para mal usarlas y hacer el mal. También han trascendido a cantares populares como en el juego infantil en el que una cancioncilla dedicada a estos artesanos es el hilo conductor de su operativa.
Sea como fuere y sin conocer realmente el por qué de que esta tradición haya sido capaz de trascender en el tiempo, con este artículo se pretende hacer un homenaje a esas personas que han decidido arriesgar su labor a afilar las navajas y demás aperos, aun a riesgo de ser objetos del recelo supersticioso. Afiladores que a día de hoy llenan las calles y plazas de los barrios de la Sevilla eterna de esa ciudad de esencia que tanto gusta al sevillano y visitante. Si por un sólo momento esta bonita profesión aporta magia a la tradición no cabe más que desearle una larga y próspera vida. Además felicitar a todos los afiladores que con sus flautas y su grito particular hacen despertar a las nuevas generaciones de lo pronto y rápido y quizás alguno reflexione y pregunte a sus mayores que quiénes son y qué hacen estos señores. Si sirven además de para afilar para despertar el entusiasmo de conocer de niños y jóvenes sean todos bienvenidos y no dejen de afilar esta bonita tradición.

Tejiendo el amor

Las arrugas muestran surcos de experiencia en unas manos que con mucho amor asen dos agujas y un ovillo de lana, punto a punto hileras de lazos perfectos y simétricos van configurándose. No pocos han sido los metros de madejas que esta buena señora ha transfigurado en chalecos, rebecas, pololos o patucos. Como si de una parca que nunca deja de tejer los hilos de una nueva vida, la abuela que tras la buena nueva no piensa más que en rellenar esa canastilla matriz de necesidades cubiertas en primera instancia del que será el vástago querido de su eterna protección.
Así pues, abuelas van trabajando su estatus en la vida del que está por nacer y desde la primicia, la buena señora, no piensa en otra cosa y con mimo y dulzura, pero sobre todo con ilusión va tejiendo con amor cada una de las puntadas que de esas agujas van saliendo. Ancestral son las artes de la costura y el tejido, milenarias las técnicas que bordan con diferentes formas y motivos las prendas, tantas como el amor que se profesa hacia este escalón de la línea genealógica.
Sin embargo, nunca es suficiente, siempre puede haber más y surgen los dilemas. ¿Qué color utilizo? ¿Rosa para la niña, azul para el niño, neutros como el amarillo o el verde? ¿Pongo lazos, no los pongo? Cuestiones, a priori, intrascendentes, pero una vez en la mercería, esta buena señora, interroga y aborda casi desaforada al tendero, cree que su ilusión es la única existente en ese momento, no considera que pueda haber otras abuelas en la retaguardia con la misma sensación. Pero el sabio e instruido tendero es hábil y conoce a la perfección el trato que ha de dar a estas buenas mujeres y todas, a buen seguro, sonríen con su bolsa al atravesar el marco de la puerta.
Desde la antigüedad las mujeres se reunían para tejer juntas. Configuraban así pequeños club sociales en los que intercambiaban impresiones, emociones y por qué no decirlo alguna que otra habladuría. Es una buena y preciosa costumbre que cada vez está más en desuso. Quizás la costura o el punto ha quedado relegado a talleres esporádicos que los Ayuntamientos o las Juntas de Distrito ofertan a los vecinos para rescatar, aunque sea de una manera efímera, esta bonita costumbre. Ni que decir tiene que son las féminas las verdaderas portadoras de la técnica aunque no estaría mal que los hombres se acercaran a este maravilloso mundo de creación. Pero todavía existen algunas casas, algunas abuelas de esas de otras generaciones anteriores que no pierden esta sana costumbre y en la sociedad del consumismo que no sabe apreciar lo costoso y la calidad de este tipo de prendas hay, aun, un atisbo que hace perdurar en el tiempo las agujas bajo las axilas y la madeja entrevista entre una bolsa que se aloja en el suelo junto a una mecedora o sillón, baluarte perfecto para ejercer la bella profesión.
En las profesiones artesanas las de estas abuelas que tejiendo el amor hacia sus nietos son únicas tiene una digna mención y además merece alegato de salvación por parte de los defensores de las tradiciones. Nuestra primera ropa, ese primer chaleco que nos coloca nuestra madre antes de salir del hospital maternal, esos gorros y bufandas en los primeros días del otoño y esos baberos que tantas cucharadas han aguantado salen de las manos de estos seres primorosos que son las abuelas. Así, el orgullo y la simbiosis es total, portar una prenda tejida a mano, por esas manos, es algo que nunca te harán olvidar y, ¿quién sabe?, algún día tus propios hijos pueden aprovecharlos y orgulloso promulgarás a los cuatro vientos el nombre de la artífice de tan bella prenda y sentirás orgullo, quizás nostalgia.
Al fin y al cabo somos hijos de la tradición, en primera y última instancia y a pesar de las vicisitudes, la modernidad, el ritmo frenético y la loca sociedad de la imagen y la comunicación no hay mensaje más bello que el que transmite el olor de esa lana que tras lavados ha adquirido una personalidad propia, un olor que transportará al más olvidadizo hacia esas manos, hacia ese regazo y hacia esas bellas arrugas que supo protegerlo del frío y el calor a base de un punto tras otro, de un hilván y un brocado. Esas manos que tejiendo el amor devorarían por ti hasta al mismo diablo.

21 oct 2014

Vigías del tiempo revuelto

Unos lejanos perfiles se dibujan en el horizonte, son bellos, pero un tanto desproporcionados.Algunos de matrícula extranjera se asombran con tan imponente sombra bidimensional. Fiel testigo del devenir de los tiempos, se aferran a sus pilares sin cambiar un ápice su bravura ni su pose elegantemente vanidosa. Nacido para ser de anuncio, concebido para extrapolar los valores de una de las marcas de caldos más famosas del mundo. Siempre resistió cualquier viento, lluvia, tempestad o altas temperaturas. Impertérrito, quieto, pero a la vez muy vivo. Dijo el viejo sabio  Machado, que no hay camino sino que se hace camino al andar y él, incluso en su quietud, ha hecho ese lento pero importante camino del reconocimiento.
 Puede que ese mismo horizonte no quede huérfano y que, aunque en la lejanía, la compañía se haga presente en la silueta de otra bella anatomía. Con el mismo fin, con parecido en el devenir, con la misma vigilancia, pero quizás menos recia e imponente. Más comedida y festiva ha sembrado otros escenarios con las reminiscencias de su esencia. Su nombre es patente en cualquiera de las fiestas y tradiciones más arraigadas de la soberbia Andalucía. Aliada además de hosteleros de buen gusto y refinadas costumbres.
 Saben vestir páramos yermos y se hacen dueños y señores de grandes y largas rectas de asfalto aburridas. Él con toda su varonía en esplendor, ella con el ala ancha por bandera. Él que sirve de escudo a una bandera y ella que es símbolo de una cultura. Ambos forman el maridaje perfecto para trascender de su originaria concepción a un alto grado de aceptación común como adalid de un sentir, de una patria de una madre tierra.
 Ellos que estuvieron flanqueados en su nacimiento por letras en las que servían de un simple elemento más de una campaña publicitaria de vinos, Osborne uno, Tío Pepe la otra. El toro y la botella humanizada con sombrero cordobés, chaquetilla de corto y guitarra en mano, eran prototipo de una incipiente industria que comenzaba a resurgir en la denostada España de las películas del destape o las de playas repletas de suecas y alemanas. Fiel símbolo de una patria de vino y pandereta.
 Y es ahí, precisamente, donde reside su afortunada reputación. Después de pertenecer a ese chovinismo chabacano han sobrevivido al devenir de la propia historia revuelta de su España querida. Ahora, protegidos ambos como símbolo cultural, han dejado de ser imagen de una marca comercial para convertir en historia a sus esculpidos perfiles. Como el pollino en Cataluña o el gallo en la vecina Portugal, el Toro de Osborne y la Botella de Tío Pepe son santo y seña de la España de todos, de los que vivieron una triste y larga guerra civil, de los que sobrevivieron a cuarenta años de represión indeseable, de los que asistieron expectantes a una Transición modélica y los que llevan incluso algunos reyes y papas a sus espaldas.
 A pesar de los pros y los contras con los que viste la historia, sobrevivir como símbolo de unión y ser capaz de pasar a ser de la noche a la mañana de producto a talismán es algo que pocas veces ocurre. Razón más que merecida para reflexionar cuando de camino por cualquier carretera de la red nacional se divisan estos preciosos carteles. Mirarlos con los ojos de su valor, con los ojos de lo que han sido y lo que son. Servir de ejemplo inerte, pero vivo a la vez, de la superación, del devenir y el cambio.
 Deben ser óbice de compromiso con uno mismo. Transformarnos continuamente con el afán de mejorar, dejar nuestra huella, nuestro perfil y ¿quién sabe? Algún día poder convertirnos en signo o símbolo de una comunidad que identifique nuestro esfuerzo como valor, seamos ese toro o esa botella. No quedemos inmóviles aunque estemos anclados a nuestra silla, aunque nos aten y amordacen, pues el tiempo jamás deja de ser revuelto y el triunfo, puede ser, se halle más cerca de lo que pensamos.

Las fronteras del arte

Quizás un paseo normal, el entorno habitual por el que pasan todos los días cientos, quizás, miles de personas. Las mismas aceras, los mismos árboles y los mismos escaparates. El tiempo parece no hacer mella en el devenir de un escenario que se antoja eterno. Vuelves a doblar la esquina y la misma escena se vuelve de nuevo a repetir. Puede que hoy el cielo esté más gris y plomizo que otros días, pero, al fin y al cabo, eso cambia muy poco la monotonía instalada en el cuadro.
Casi a diario repetimos patrones de rutas, hábitos y ¿cómo no? casi vitales. Pero la simpleza hace que los escudos aparezcan y que la necedad no nos deje disfrutar de los regalos con los que nos propina la vida en cualquier centímetro del orbe terrestre. Quizás los adultos estamos tan inmiscuidos en nuestros quehaceres, nuestros problemas y nuestros pensamientos bombardeantes que no sabemos que a escasos centímetros se nos escapa algo que ya no alcanzamos siquiera a comprender.
Ayer salí de casa con una acusada proposición de mirar el más allá de lo cotidiano. Fue entonces cuando descubrí cosas maravillosas. Ayer me paré, y no perdí el tiempo, puede que todo lo contrario, ya que volví a encontrar una parte de mí que hacía tiempo no alcanzaba a hallar. Sentado en uno de los macetones metálicos plantados con esmero en la céntrica y preciosa calle Tetuán de la capital hispalense, me regalé miradas de admiración, miradas que satisfechas arrojaban meritoria atención hacia personas que nos regalan cosas hermosas y que poco o nada paramos a atenderlas.
Fueron muchos los niños que pasaron frente a mi improvisado asiento, muchos y de diferentes nacionalidades, edades y tipos de piel, pues era época de mucho trasiego de turistas, pero todos y cada uno de ellos entendían el lenguaje, todos y cada uno de ellos asombrados giraban sus cabecitas en los carros o seguían con su mirada para no perder de vista tan magistral interpretación. Ahí, frente a mí un violinista, un acordeón o una señora que baila al compás de unas palmas. Ahí frente a mí uno de los escenarios más hermosos del mundo. ¡Gratis! La mayoría de los adultos poco reparaban en el espectáculo, algunos, quizás, proferían una ligera mirada, otros tan siquiera tuvieron la sensibilidad de saber que existían. Pero todos, sin excepción, todos los niños se emocionaban al ver tan precioso regalo. Ellos sí que sabían conectar en lo más sincero de su ser con el artífice de tan loable actividad callejera. Todos, sin excepción, se alejaban con ganas de quedarse. Todos mimetizaban con la esencia de la belleza. En definitiva, todos esos seres inocentes, incorruptos hablaban con los ojos del arte.
Pensé entonces en lo ingrato que somos, en lo materialistas y elitistas en los que nos convertimos con el paso del tiempo. Tras reflexionar sentí una especie de vergüenza propia por querer auto convencerme de que mi nivel cultural aceptable es mucho más refinado si conozco a consagrados escritores, virtuosos compositores o espectaculares bailarines que si me paro, al menos, cinco minutos en contemplar a los que la fama ni siquiera le ha dado la oportunidad de demostrar su inconmensurable talento. Personas que además con generosidad inusual en una raza que poco a poco tiende hacia el egoísmo histérico regalan a cambio de casi nada, quizás sólo por un gesto caritativo que suena a metal de poco valor, algo tan grandioso como es el arte. Para ellos no había fronteras.
Hoy, al menos por un segundo, he sentido la raíz que une lo humano y lo artístico. He comprendido lo difícil que es la evolución humana sin el conocimiento de los placeres sensoriales. Difícil es la cuestión de enmarcar la etimología de la palabra arte, una descripción atrevida, osada y subjetiva que nunca convence. Lo que si bien es cierto es que el arte no deja indiferente a nadie y nadie por lo que veo se es más que nunca en los albores de nuestra existencia. Así pues, me gustaría ser nadie por mucho tiempo y regalarme a diario lo bello y hermoso que nos rodea en la hipertensión surrealista en la que vivimos por norma. Evadir un problema efímeramente sentado en un macetón de Tetuán ha sido, sin duda, uno de los mejores espectáculos que he visto en mucho tiempo.

Sevilla, la ciudad alegórica

Son dos y nacen de tus entrañas. Dos que pasan desapercibidos para la mayoría de los propios y los extraños. Sois dos tan bellos, eternos y hermanados. Dos que tanto estrago causan en las vidas de todos, a la vez temidos y ansiados. Dos que sabéis salvaguardar la esencia de la humanidad. A veces ambiguos, capaces de sacar lo mejor de las personas y en muchas otras ocasiones desentrañáis los más bajos y peligrosos instintos intrínsecos al ser. Ambos con tanta capacidad de acción. Tanta que puede cegar y hacer creer al mundo que la razón te sucumbe cuando es realmente la propia locura la que aturde tu mente insana. Sois dos que usados con benevolencia alcanzáis la perfección y la casi plena felicidad. Es exiguo el escalón que separa todo lo anterior del abismo más absoluto. Y Sevilla os alberga, quizás su propia historia que la hace heroica e invicta le de la suficiente valentía para haceros de hogar.
Eres tú, la fe y también tú, el amor. Ambos, divinos y crueles sentenciáis nuestras vidas con veredictos justos e injustos. Pero aquí separados por calles y alegóricos aguardáis en vuestros templos y de manera sutil sois alfa y omega de una de las pasiones más clamorosas de la ciudad. Quizás Sevilla no se de cuenta, pero tanta heroicidad se le escapa por las aguas en las noches de luna llena de una santa semana.
Es usted, el amor, quién muestra la redención de la locura ante los ojos de todos los que aguardan a las puertas de la colegiata de El Salvador. Es Domingo de Ramos y en Sevilla todo se hace amor. Pero no se pierdan en la magnífica talla de Juan de Mesa, no, no es ese el amor al que me refiero. Deberán escudriñar bajo los pies del señor, ahí en la trasera de la cruz dónde se esconde para no asustar a Sevilla. Ahí escondido, apacible, pero a la vez lleno de fuerza, hallas la plenitud. Amor, ese que se encarna en la sangre derramada para otros, ese amor que descubre tus propias entrañas y arrancas tu piel a tiras para que beban directamente de tu sangre. Amor que alimenta a los demás mientras tú languideces ante el fatal desenlace. Amor de ese pelícano descubriendo sus plumas llenas del líquido vital para que sus vástagos se alimenten de sus vísceras. ¿Puede caber más amor que en esa simple alegoría? Y pasa desapercibida porque muestra lo temerario del amor. Y Sevilla sabe ser sede de su custodia, pero desea mantener su vanidad intacta y por eso lo esconde en un detalle tras el barroco deslumbrante. Pero el amor sabe que no necesita más espacio, es tan fuerte y voraz que sólo el que descubre su escondite entiende el porqué de muchas de sus incógnitas.
Pero no está sólo, tanta fuerza no sería capaz de sobrevivir sin una contraposición, con un álter ego que lo haga más grande aún, si cabe. Pues no existe amor sin fe, y la fe por suerte o desgracia es completamente ciega. Ciega porque no ve, pero cree. Ciega porque no necesita de actos, sino de esperanza de hallar lo verdadero. Ciega porque es tan grande e inexplicable que no puede teorizar su propia esencia. Es fe y es ciega, tan ciega que la hace tímida, tan ciega que busca su propio refugio en la eterna Sevilla. Y aunque está ahí, parece que no está. Y si es amor todo lo que comienza es fe todo lo que acaba. Fe que el sábado santo recibe los rayos vespertinos en María Auxiliadora. Paso tras paso en un rachear continuo portando el velo ante los ojos, un velo que no ha de caer. Velo que sirve de muro para no ver la misma realidad.
Amor y fe, no sería lo mismo de Sevilla sin dos de las grandes alegorías de la humanidad. Despejando el sentir religioso, libre e individual, tanto amor como fe están presentes en todos y cada uno de nosotros. Son tantas las veces que los tememos y tantas otras los ansiamos que escondidos nos vigilan. Ellos, menos dados a la opulencia y el postureo, tímidos porque su propia seguridad y costumbre los hace verdaderos y están exentos de demostrar su poder nos exorcizan para poseernos. Puede ser que sea una de las razones por las que Sevilla sea la ciudad de la alegoría. Puede que la bella Híspalis sea invicta y heroica por su noble lealtad a servir de testaferro de estas dos grandes fuerzas que nos superan. Amor y fe por siempre y que la bendita locura del desconocimiento atrevido nos otorgue lo que la vida nos tenga deparado.

4 may 2013

Madre, como tú ninguna


Madre, qué palabra tan inmensa. Suena grande, incluso inalcanzable. Madre, así es como te nombro cuando descuelgo una llamada telefónica de esas tan habituales que me haces. Madre, porque es un precioso término que cada vez pasa más desapercibido. Tú me diste todo lo que tengo, así soy, así me muestro y así me enfrento  a la vida.

Desde que tengo uso de razón no has parado de dedicar cada uno de los segundos de tu vida a mejorar la mía, no hay mayor acto de amor que ese que pasa por desprenderte de ti mismo hasta llegar al punto de la desidia por el simple hecho de haber puesto todas tus ganas, tus fuerzas, esperanza y al fin y al cabo tu proyecto en seres que un día estuvieron dentro de ti y que ahora por la injusticia de la vida o simplemente por la fuerza de la naturaleza están comenzando un sendero en el que ya se escapan tus protecciones, atenciones, decisiones o potestad, para pasar a formar parte de un sabio consejo o un apoyo ante un proyecto más o menos inesperado. Pero toda tú sigue viviendo por y para la causa y será así hasta el final que debe antojarse eterno y espero que así sea. Será además la causa más justa por la que seguir luchando, la causa de un proyecto que jamás acabará a pesar de los pesares y del que siempre intentaré lucrarme.

Pero si escribo esto es sobre todo para decirte una cosa, algo tan sencillo como Gracias. Gracias por haber elegido esta vida, gracias por tus decisiones acertadas y también por las que no lo fueron tanto, gracias por haberme engendrado y con quien lo hiciste. Gracias por aguantar a veces en silencio el sufrimiento, la desidia que antes comentaba. Gracias por haber hecho que mi infancia haya sido un camino de felicidad, por no negarme nada ni a nadie. Por haberme dejado tomar decisiones acordes a mi correspondencia. Gracias por apoyarme en silencio tantas veces y por haber consolado mi llanto respetando siempre mi férrea intimidad. Gracias también por haberme enseñado a ser fuerte en la vida a no desistir de las cosas, a intentar que nadie pase por encima de mi dignidad, a ser una persona de provecho. Gracias por los caprichos que he recibido en ocasiones, por hacerme fácil las cosas, por aconsejarme y por no martirizarme en mis errores. Gracias por haberme dejado errar, equivocarme, a pesar de tus pesares y a pesar del sufrimiento que todo ello pudiera causarte. Gracias al fin y al cabo por los millones de cosas que no cabrían ni una enciclopedia completa.

Madre, para todos los humanos la suya es la mejor, pero quiero que sepas que en mi caso no es que seas la mejor, es que eres única, mejor es cualquiera en cualquier cosa, pero tú eres simplemente MADRE, con todas y cada una de sus letras. A pesar de las diferencias que nos separan, que no son muchas, siempre confío en tu criterio. Aunque no lo creas casi todas mis decisiones importantes, te sean o no consultadas, siempre conllevan a un posicionamiento personal en el que tienes mucho que ver, me importas, me importa lo que te pueda hacer sentir, lo que puedas llegar a opinar aunque ni siquiera te planteases en la vida en referírmelo. Por eso sé que eres la perfección como madre, porque sin hablar, sin tenerte a mi lado, sin consultarte cualquier cosa, sé que soy capaz de saber cómo lo harías tú y me baso mucho en esa intuición impersonal que me transmites, porque pensar por ti es algo que hago muchas veces. Por eso quizás hay muchas cosas que no te digo, o que lo digo con posterioridad a haber pasado porque sé fehacientemente que tú harías lo mismo.

Madre, puedes sentirte dichosa, porque no todas las personas pueden decir que el proyecto de su vida se cumple, sin embargo tú eres una de esas personas afortunadas. Tu proyecto de vida el de formar una familia, tener hijos y que estos fueses personas de provecho creo que lo has superado con creces y nada más que por eso y por todas las fuerzas, ganas y empeño que dedicas todos los días a hacer que el proyecto siga en pie debería ser el motivo y motor que te lleve a emprender todas esos otros proyectos para los que ahora estás preparada, todos esos proyectos que pasan un poco más por tu desarrollo como mujer, como ser humano y en todos esos proyectos, sea cual sea, quiero que sepas que cuentas con mi apoyo incondicional y rotundo. Así que Madre, adelante, fuerzas, ganas y al toro que la vida es sólo una y no me perdonaría jamás el no haber participado de tus sueños y haberte apoyado en ellos.

Y para terminar sólo una cosa. Te quiero Madre, te quiero con toda mi alma y quiero que estés a mi lado eternamente, y no es que quiera es que lo sé, sé que estarás a pesar de todas y cada una de las cosas que nos puedan pasar en esta vida.

 FELIZ DÍA, te quiere, tu hijo. 

20 mar 2013

El vuelo de la sapiencia

DIEGO LÓPEZ. Cruje la rama de un árbol donde suavemente posa sus garras un cernícalo. La rama le sirve de torre vigía ante su próxima presa. La noche es tenue de luz, la luna agoniza en su último cuarto menguante para dar paso al nacimiento del astro nuevo que comenzará un ciclo eterno y perfecto. Pronto la luna llena volverá a iluminar el iris rapaz de la majestad nocturna. Unos ojos enormes acechan en la espesura de matorrales donde muchas de las potenciales presas aguardan, aceleradas de miedo, a que las garras del ave real se cierna sobre sus lomos con el propósito de servir de estimable banquete al acervo de una cena triunfante. 

El cernícalo, ávido de gula, ansía saber elegir con certera paciencia donde clavar su letal arma. Piensa absolutamente cada detalle del ataque, cada centímetro de la presa, cada una de las consecuencias que implican dar el siguiente paso, pues errar sería una auténtica fatalidad. El cernícalo entiende que su decisión será consecuencia trágica para otros, lo sabe, lo entiende y lo asume consecuentemente. El ave nocturno aplica con desdén las leyes vitales para redimir su culpa, el hambre, la realidad de ingerir vida para seguir subsistiendo en ella. De este modo, el altanero pájaro se vanagloria de conciencia, de respeto social y de sabiduría vital. 

Amanece y cuando la rabia solar hace visible el campo de batalla la sangre, que en charco quedo encaramada en la roca asesina que sirvió de herramienta de tortura, se hace pública. Anuncia la cruenta realidad que en el sito campal hubo de haber sucedido, allí donde el cernícalo agarró su manjar y destruyó hasta la agonía el hilo que las parcas tejieron a tenor de ese ser desde su existencia. Pero todo el proceso sin duda ha estado presidido por la cordura sabia, sabia intrínseca de una naturaleza irracional, instintiva que lo hace ser perfecto. 

Carente el pájaro de acumulación de cadáveres innecesarios a sus espaldas es ahora ser triunfante en la lucha del más fuerte. El cernícalo entiende la satisfacción que provoca evitar que broten ríos de sangre sin sentido, entiende también que él es el rey de la noche y que ha de ser así por su condición justa, por escrutar bien antes de decantarse por la presa, pero sobre todo por su carencia de ambición. 

Hasta aquí se escribe la historia de un ser que es capaz de mostrar cordura y sensatez desprovisto de cuantas armas intelectuales posea, es decir actúa desde su desarrollo primitivo, según la valía humana. Pero es infinitamente más sabio, mas estable, equilibrado y comprometido consigo mismo y por ende con su entorno, ya que al fin y al cabo, es el escenario de su propia vida y sabe protegerlo. 


15 mar 2013

Don Pedro "nace" como hijo adoptivo de Villamartín


Aseguran que es de bien nacido ser agradecido, por esa razón mañana sábado 16 a las 12.30 h. tendrá lugar el acto público de nombramiento de Hijo Adoptivo de Villamartín de D. Pedro Sánchez Gil. El lugar de celebración es el Claustro del Centro Cultural San Francisco y a él podrán asistir todos los vecinos que lo deseen. Don Pedro, como es conocido por muchos de los culiblancos, ha dedicado toda su vida a la docencia, así como a fomentar la cultura local e impulsar diferentes proyectos todos ellos enfocados a la mejora de la calidad de la enseñanza, así como a reforzar el acervo cultural de nuestro pueblo. El nombramiento tuvo lugar en el marco de las Jornadas Fundacionales, el pasado 27 de febrero en Sesión Extraordinaria del Ayuntamiento Pleno, donde se aprobó por unanimidad de la Corporación Municipal.

El nombramiento de Hijo Adoptivo se acreditará con la entrega de un Pergamino, realizado por el artesano local Antonio Linares, y en él figurará el escudo de la Villa y el lema “Hijo Adoptivo de Villamartín”, asimismo se expresará en el citado Pergamino, de manera concisa los méritos que justifican la concesión, así como de una insignia en oro y plata con el escudo del Ayuntamiento.

Cabe destacar que el maestro Don Pedro (Badajoz, 1952), considerado una de las personas más vinculada con la cultura y la sociedad villamartinense desde que llegara en el año 1976, ha sido nombrado Hijo Adoptivo de la Muy Noble y Muy Leal Villa de Villamartín por el Pleno del Ayuntamiento a propuesta de su Alcalde-Presidente, Juan Luis Morales Gallardo.

La Comisión especial de Honores y Distinciones compuesta por ex alcaldes de la democracia y representantes de la comunidad educativa y cultural local se reunió ayer miércoles 13 para ultimar la organización del acto de homenaje que se pretende rendir mañana a la reciente distinción.


Según el acta de la sesión plenaria del nombramiento, “los miembros de la Comisión han recibido una respuesta masivamente favorable, reveladora del gran respeto personal y profesional que se ha granjeado, haciendo honor al tratamiento popular de don Pedro. Interminable sería reflejar los calificativos que se le atribuyen, de los que destacamos: solidario, cercano, colaborador, paciente, honrado, vocacional, respetuoso, honesto, íntegro, leal…

Desde esta publicación mi más sinceras felicitaciones a Don Pedro, porque verdaderamente ha mostrado a lo largo de su carrera como docente un gran tesón y una maestralidad inusitada en los tiempos actuales, los que hemos tenido la suerte de compartir clases con él como alumno hemos aprendido muchas cosas de la naturaleza y del funcionamiento de la vida. Por todas estas razones, La Gaceta Culiblanca te desea mucha suerte y que sigas aportando cosas tan positivas a la historia de nuestra localidad. 

*Fuente Ayuntamiento de Villamartín. Imagen Andrés Alpresa

8 mar 2013

La MET 2013 busca cartel y tú puedes ponerle cara

La primavera está a la vuelta de la esquina y en Villamartín es motivo de celebración para todos los amantes del teatro aficionado, pues este año se celebra la XX edición de la Muestra de Experiencias Teatrales, conocidos por todos como la MET. 

Por ese motivo se convoca un concurso previo que tiene como fin conseguir la mejor cara de dicho evento, es decir, el cartel que anuncia tan esperado festival de la interpretación. La Comisión organizadora de la Muestra convoca el Concurso de dibujos con arreglo a las siguientes bases:

1ª PARTICIPANTES: Podrán tomar parte de este concurso todos los escolares de los centros educativos de nuestra localidad, alumnado de talleres de pintura y cualquier otra persona que lo desee pudiendo cada participante presentar un máximo de dos trabajos.

2ª TAMAÑO: Los trabajos se presentarán en un folio DIN A4 en posición vertical

3ª TÉCNICA: Deberán ser realizados a color y las técnicas y el material a usar serán a la libre elección del participante.

4ª TEMA: La temática deberá ser teatral en cualquiera de sus modalidades y expresiones.

5ª PLAZO: El plazo improrrogable de entrega finalizará el Viernes, 15 de marzo de 2013.

6ª ENTREGA: Los dibujos se entregarán en la Oficina Municipal de Información y Turismo

7ª TEXTO. Se recuerda que no debe constar ningún texto. Única y exclusivamente el dibujo.

8ª DATOS: Al reverso de cada folio se cumplimentará:
· Nombre y apellidos del participante, edad, curso y colegio (si fuera el caso.)

9ª JURADO: El jurado, cuya decisión será inapelable, estará compuesto por miembros del Teatro Popular "Juan Calvillo", un representante de la Delegación de Cultura y un representante de artistas plásticos de la localidad.

10ª PREMIO: Se establece un único premio, que puede quedar desierto, consistente en:
· La publicación del dibujo en el cartel de la Muestra.
· Dos entradas gratuitas para las sesiones de tarde de la MET’2013.
· Una camiseta MET’2013. 
· Diploma acreditativo.
· Un lote de material escolar, o de pintura, valorado en 40 €.

11ª ACEPTACIÓN: La participación en esta convocatoria implica la aceptación de cada una de sus bases así como el fallo del jurado.

Desde La Gaceta Culiblanca se hace un llamamiento a todos los vecinos de Villamartín para que participen en este concurso y que de ese modo se demuestre la doble vertiente de la cantidad de artistas que hay en el municipio, de una parte los amantes de la pintura y de otro los magníficos grupos de actores. 

*Fuente Ayuntamiento de Villamartín y Villamartín Cultural

5 mar 2013

La desidia de ser humanos


DIEGO LÓPEZ. Desde la careta y el confeti de un tardío carnaval se pasa a una cuaresma plagada de lluvia, viento, frío y una tristeza que otea sobre nuestro celeste cenit. El ambiente está cargado de desesperanza, de desconsuelo, de incertidumbre. Desde los disfraces de don carnal engalanados muchos de ironías y verdades escondidas entre risas, se pasa a un tiempo, extraordinario, donde muchos esperan lo divino como si de alguna salvación se tratase. Vemos como cada día el ser humano asiste a su degradación sin pudor alguno y vierten en sus ocultas pasiones todo lo que les gustaría ser si lo dejasen. por eso aprovechan una fiesta pagana, mal vista, la cual tiempo atrás fue incluso desprovista de celebración, para sacar de sí mismos el otro yo que llevan dentro. Después se ataviarán con mantillas y capirotes, se pondrán el costal y rezarán a todos los santos del cielo clamando algo de cordura, cuando tan sólo ellos mismos son los dueños de sus designios y sus designios los están llevando a una locura social que hacía tiempo no se veía. 

De ese modo, asistimos a un tiempo donde todo vale si después uno es capaz de recapacitar y redimir sus pecados a través de la culpabilidad. Somos tan hipócritas que criticamos a los que nos dirigen cuando realmente después son ellos los que se llevan las palmaditas en la espalda a su paso. Criticamos los humanos a esos otros humanos que ostentan un puesto de superioridad más cuando sus perfúmenes atraviesan nuestros hombros y nuestros rostros se encuentran con los suyos agachamos la faz y hacemos una estúpida reverencia haciéndoles ver que son triunfadores en una sociedad donde prima el que más valor le echa a la vida, más rostro a los asuntos y se cree a sí mismo el omnipotente poder. Ahora ejercer un cargo público es sinónimo de poder, es sinónimo de estatus. Alcaldes, concejales, mindundis de pueblos, algunos más que incultos que se creen que por tener una silla de cuatro patas de madera en un habitáculo que lo hacen llamar Pleno Municipal son álguienes que se merecen esa genuflexión del pueblo llano. Pero más vergonzoso es eso, más me avergüenza ver como asistimos impertérritos a dicho desastre social y consentimos que todo siga igual. 

Ahora y siempre, se sigue comprando a las personas con una bolsa mísera de trabajo que no soluciona la vida de nadie, socialistas falsos e hipócritas, malditos siervos de una secta llamada democracia, políticos corruptos que no hacen más que llamar la atención cuando te toca la desgracia a la puerta. Políticas de lamentables seres que se han encargado de hacernos ver que vivimos en algo que es completamente mentira, con la diferencia que la nueva generación es culta, o al menos una parte, y se da cuenta que esto no es lo que nos han hecho creer. Partidos nacionalistas de Andalucía, patéticos seres que difaman la figura de Blas Infante el cual sentiría vergüenza de que gente tan carente de sentido abandere lo que un día él fue capaz de plantar. Regadera de aguas fecales que huelen mal y que no saben lo que es gobernar con dignidad y que se cierran las filas de una derecha rancia que en mi bendito pueblo de Villamartín no ha encontrado en otras siglas su ideal. 

Pueblo de gente humilde, de campo, de labriegos y de costumbres ancestrales, anquilosados en una tranquilidad de tiempos pretéritos donde el caciquismos hacía de las suyas y que tristemente sigue siendo así. Pueblo que permite que en las fiestas de guardar, y en las que no lo son tanto, se dividan los estamentos sociales como si de la edad media no hubiésemos salido. ¿Pero a quién creen que engañan? Ni unos ni otros sois capaces de dirigir lo designios de este lugar, básicamente porque creo que el colectivo se sigue asombrando ante una sotana, una vara de mando y un taco de billetes, negros, grises o blancos en una cartera. Como dijese cierto autor magnífico de carnaval "si este pueblo se disparata con la boda de un mata vacas y la hija de una duquesa..." y como sigue "...ese pueblo me da vergüenza". A veces, es eso lo que siento de un pueblo que no es capaz de hablar claro, que se siente continuamente inferior a los demás y en el que existan palcos de terciopelo para que cuatro personajes vean pasar un desfile procesional. Hagamos de la fe un atisbo de esperanza en los creyentes y en los que no lo son hacerles ver que la humildad que promovía el que se representa sobre la parihuela cala al menos en los que promulgan su palabra y no alejan aun más al pueblo. 

Como culiblanco a veces siento que las tradiciones de este pueblo tienen nombre y apellidos, parece que los momentos históricos, los que hacen que nuestra historia se construya día a día están solventados por una "élite" que roza el ridículo en muchas ocasiones y que alejan cada día a personas que conforman la masa de lo que somos, un pueblo. A la hora de la verdad, son siempre los mismos los que gozan de los privilegios, los que gozan de los espacios, de las tradiciones o los que se agencian la idiosincrasia, y aunque gracias a dios que los demás somos capaces de hacerlo paralelamente siguen subsistiendo muchas de las cosas que entendemos como parte de nosotros. 

Sé que todo esto puede resultar confuso, que los temas sean más que diversos y quizás distantes en cuanto a contenido y naturaleza, pero en todo hay un factor común, y es la dejadez en la que se encuentra ahora la sociedad, en lo igual que da todo, en el adormecimiento de las masas, en lo fácil que se lo ponemos a los que tienen algún puesto de poder para que nos manipulen. Me da pena la facilidad con la que cada día gente que está dentro de la política, de la iglesia, sindicatos, asociaciones, etc. que sólo buscan un bien común, están siendo extorsionados y distorsionados por un colectivo que tiende a la generalización. Un poder que no hace creer que al final todos tenemos la culpa de lo que pasa y que todos somos responsables, cuando verdaderamente desde que nacemos de lo único que somos dueños es de nuestra libertad de pensamiento, que no de opinión y expresión y por eso tenemos que inventarnos disfraces en carnaval y nos agachamos sonreímos y alabamos a nuestros poderosos en cuaresma.

Difícil tarea la de ser un ser humano, tan complejo, tan cobarde, tan ambicioso, tan falso, tan maravillosos, tan malos y divertidos tan estúpidos e inteligentes a la vez. Seremos quizás el animal más inteligente de La Tierra, pero a buen seguro no el más feliz y lo más triste es que nos conformamos.  

21 feb 2013

La pasión según Villamartín y un servidor


DIEGO LÓPEZ. Se abre el sol entre las montañas cercanas y el primer rayo de primavera asoma reflejando con su resplandor una torre altanera, dorada y con ganas de evocar un tiempo atrás en el que su arquitecto la configuró para que fuese templo de fe y devociones. La parroquia de Villamartín, el templo máter de los culiblancos, acoge un año más la Misa de Palmas del Domingo de Ramos. Muchos vecinos, entre ellos muchos jóvenes y niños, acompañados de sus familias acuden al lugar de culto con ilusión, ansia y muchas ganas, pues les será entregada la palma que tras su bendición estará lista para la apertura de Villamartín convertido en un Jerusalén improvisado que da la bienvenida a un Jesús triunfante, humilde a lomos de una burrita derrochando a su paso Paz y Caridad entre todos los parroquianos. Tras él una Virgen de los Reyes de talla barroca que portando su palma rizada acompaña a su hijo y cubre con su manto un sinfín de emociones populares.

Es ahí donde comienza el viacrucis de un señor que pronto será desprestigiado por los poderes fácticos del momento, un hombre que de ser recibido como un rey pasará a ser despreciado y juzgado por los que antes le aplaudían. Comienza el calvario, comienza la Semana Santa, en mi pueblo. 

He de reconocer que hace muchos años que no disfruto de ella, y no es porque no me sea posible, sino, porque tengo que admitir que soy un amante de la Semana Mayor de la capital hispalense, no puedo remediarlo. Pero estoy atento, pregunto e intento estar al tanto de todo lo que acontece en esta bendita semana de pasión en mi querido pueblo. Así, por razones poco chovinistas y porque la crítica es algo que yo creo que construye, quiero aportar en este artículo como contemplo la tradición, la fiesta y la pasión en Villamartín. 

Comenzar diciendo que no quiero herir sensibilidades, ni mucho menos criticar el tesón y el trabajo, el mimo y el amor con el que muchas personas mantienen la vida cofrade del pueblo. Pero es cierto que todo es mejorable y que en Villamartín hay potencial y es eso precisamente en lo que hay que trabajar. 

Entiendo que la manera particular de llevar los pasos en nuestro pueblo es una tradición, una muestra de nuestra idiosincrasia, pero hay que plantearse la moderación en cortejos que quizás intenten arrancar antes el aplauso por la pasión que en ser comedidos sintiendo lo que se lleva encima y lo que representa para muchas personas. Estoy muy de acuerdo en que alguna hermandad, como El Resucitado, tenga ese peculiar estilo de andar, pero a veces resulta un poco exagerado. No quiero decir con esto que tengan que desaparecer momentos tan entrañables y arraigados como el encuentro con Matrera y la Virgen de las Montañas en el Tacón o el saludo con el que Madre e Hijo deleitan en la plaza a todos sus Hijos. Aunque creo que si sería mejor un poco de mesura. Me consta, porque tengo familia que ha llevado en sus hombros a la Sra. de las Virtudes, que es un subidón de adrenalina el que viven lo costaleros, pero a veces en esa mesura es donde reside la verdadera pasión por lo que se hace. Otra cosa más que discutible del Resucitado es la utilización de capirotes y túnicas, ya que considero que no es una Hermandad de penitencia, por lo tanto no tienen sentido que los nazarenos acompañen el cortejo, recuerdo como antaño los hermanos portaban una vara con una cruz plateada, al igual que lo hacen ahora los nazarenos, pero vestidos de domingo, como se suele decir. Creo que daría más vistosidad al cortejo, pero eso son cuestiones muy particulares de la hermandad en las que no me quiero meter. 

Creo que si en Villamartín existe una hermandad con rigor es la del Nazareno y la Virgen de los Dolores. No sólo por la estación penitencial que representa, sino por la calidad de las tallas y la escena de la pasión que se manifiesta. Un señor que porta una cruz y carga con las culpas de la humanidad. Apreciación para esta hermandad, me gustaba mucho cuando acompañaba a Nuestro Padre Jesús el Cireneo, daba una visión más dramática a la escena y dotaba de humanidad al que se convierte en misterio. En cuanto a la música, cornetas y tambores para El Nazareno, dota de fuerza y vitalidad a la preciosa manera de andar de esta hermandad. Por cierto, muy destacable el perfecto cortejo enfilados los hermanos nazareno en parejas y respetando distancias y proporciones de orden. Estampa preciosa la que ofrecía años atrás, sinceramente no sé como lo hacen ahora, cuando el Señor salía por la puerta de atrás de la parroquia y se encaminaba por el atrio lateral hasta la puerta de los Novios, donde su Madre ya estaba enmarcada en la puerta, luces apagadas y el viento mesando la melena natural del que porta la cruz, precioso momento que nos reportaba el jueves santo. 

Ahora, es turno del luto, de la austeridad cofrade, del momento de recogida, de los nazarenos de negro de la madre que llora desconsolada la pérdida de un hijo de manera injusta, la virgen que se muere de Angustias con el regazo ocupado por un cuerpo inerte. Personalmente, es el paso que más me gusta de mi pueblo, lo que representa, la carga fatídica de una escena contra natura, un diálogo imposible. La cruz testigo de un dolor insoportable. Hermandad de las Angustias, que debe sobreponer el dolor que representa al folclore, la fiesta y la música. Para empezar el señor de la Vera Cruz, en mi humilde opinión debe carecer de acompañamiento musical, de ese modo el pueblo contemplaría a un Señor en la Cruz, muerto en su plenitud, se sobrecoge el público ante una escena tan dantesca, ante la muerte de un inocente. En cuanto a la Señora de las Angustias, debería de ser acompañada de marchas clásicas, de luto, tristes, es un misterio muy doloroso que no debe ser acompañado de Campanillero, La Saeta o Callejuela de la O, es un misterio más de La Madrugá, Hossana in Excelsis, Mater Mea o Soleá Dame la Mano.  Dicho esto, es un cortejo que está muy bien compuesto con las Tres Marías, la Fe, la Verónica y las mujeres de mantilla, bella procesión que luciría mucho más atractiva si la austeridad se tomase en consideración de una manera más seria. 

Una urna, una madre bajo el cielo nublado, rodeada de velas, unos portadores de complexión fuerte, altos, de riguroso luto, entronando un Entierro Santo, unas filas llenas de pena, dolor, se agotó el halo que inspiraba al mundo, hay desconsuelo, hay sobre todo Soledad. Es quizás el culmen de la Semana Santa villamartinense, ver como la urna que guarda el cuerpo físico del Señor muerto se traslada hasta un sepulcro, entre la pena y el llanto de su madre que en Soledad, sin palio, desesperada camina entre sus hijos sin encontrar el consuelo a su eterno dolor. Es aquí cuando se debe manifestar la escena, es el principio del fin y el comienzo de lo que está por venir. Música de tambores inquisitorios que proclaman la muerte acompañando el cuerpo de Cristo hasta el sepulcro. Ausencia de cualquier instrumento que no proclame la austeridad de los golpes de los palos en los tambores que anuncian la muerte. Delante de la señora una coral de canto o en su defecto un triduo musical, fagot, oboes y clarinete, claros, música que teme incluso ser escuchada, marchas cortas, breves emotivas. Se apagan las luces en la plaza, en la entrada y salida del templo. Si se puede por cada calle por la que pase. Añadir dos antorchas portadas por acólitos o monaguillos, añadir luz a tan magno drama, así es como presentaría yo esta escena del Viernes Santo. 

Llegados aquí y tras haber expuesto un punto de vista, personal, propio y espero que lógico de mi semana santa, sólo quiero agradecer a todas esas personas que creen que Villamartín tiene todavía una buena cantera para que la tradición siga, así lo espero yo y todos esos amantes de las espartinas rozando en el asfalto. Pero quizás en nuestro pueblo se carece de una continuidad en la dedicación a las hermandades y por eso pasan cosas como la crisis vivida en el Resucitado, gracias a Dios, ya solucionada. Pero quizás todo fruto de una despreocupación absoluta de la inmensa mayoría de culiblancos que sólo se acuerdan de las imágenes y de las hermandades los días en los que ponen su cortejo en la calle y eso no funciona así. Culpa quizás, por una parte de los poderes políticos y eclesiásticos del pueblo muy cerrados a la juventud,al cambio y a la escucha activa de aquellos que tienen algo que decir, por otro del propio Consejo Local de Hermandades más dedicado a salir con los estandartes y aparentar su estatus rancio dentro del pueblo, arcaica y antigua manera de pensar de muchos que forman parte de él y por eso quizás el "pueblo llano" no quiere participar de tan magno acontecimiento. Porque el significado de hermandad, hermanamiento es precisamente lo contrario, es unión, es acoger, es escuchar y trabajar en común y quizás por todo esto la fiesta no termina de cuajar en el colectivo y cuando llega la semana de pasión las personas están más preocupadas de como vestirán el día del Resucitado que en la vida cofrade en sí. 

Creo, desde mi modesta opinión, qué Villamartín y sus cofrades tienen que ser más abietos, menos elitistas y fijarse más en ejemplos como los de la cuadrilla del Cautivo que están comenzando a rodar en este mundo y que son una clara muestra de la dedicación y habrá algún día que sean ellos los que hagan las cosas y será entonces cuando las casas hermandades sean eso, una casa, en vez de una oficina que se abre una vez al año para que los hermanos pagen la cuota. Considero que hay que hacer un lavado de vanidad y replantearse las cosas si queremos que nuestra añeja tradición de la Semana Santa siga adelante. No obstante, no quiero terminar sin dejar de reconocer que si no fuera por esas personas todo esto que he escrito no tendría sentido. Así que a seguir trabajando y luchando por el bien de las hermandades, de nuestra cultura, nuestra identidad y nuestra idiosincrasia. Pero sobre todo gracias por hacer que todo sea posible año tras año, Amén. 

* Todas las fotografías son carteles de la Semana Santa de Villamartín cuya autoría corresponde a sus autores y no a mí ni a este blog. 

19 feb 2013

Desahucios, coronas y otras cosas del montón



DIEGO LÓPEZ. De nuevo aparecen los fantasmas de una lacra social como lo son los desahucios. En un país donde los ricos cada vez lo son más y los pobres, o clases medias, observan como esa media cada día desciende a ritmo exacerbado, seguimos asistiendo a ridículos culebrones de policías, jueces, bomberos y activistas encadenados unos, decretando otros, a las puertas de personas indefensas como Amalia de 85 años que hoy casi es arrancada de su hogar por una orden judicial. Estamos asistiendo al entierro prematuro de muchas personas ya que ven en el suicidio el mejor aliado para acabar con sus males, además suicidios que se suceden cada vez con más asiduidad y que está comenzando a ser un atajo más que habitual a esta problemática.


Un país en el que se sigue planteando si el Jefe del Estado, S.M. El Rey, está al tanto de los desórdenes con la justicia que tiene su señora hija y cónyuge, cosa más que evidente, y a pesar de todo ahí están disfrutando de sus coronas, tronos, vestidos y puestos que bien mal se los tienen merecidos. Una Zarzuela llena de lujos para príncipes e infantas que nada saben de la realidad que viven los ciudadano sobre los que pesan sus vidas cómodas. Ni la propia Letizia, princesa que viene de casta humilde, de familia de barrio obrero, de abuelo taxista y de abuela ama de casa, de madre sindicalista, ni ella se da cuenta de todas estas cosas. Ella que tiene más preocupación por cómo le saldrá la próxima operación subvencionada o cómo gastará el dinero en las tiendas de lujo. En fin, un despropósito. 

Un Gobierno de dudosa moralidad, en el que los máximos dirigentes sobreviven, presuntamente, a base de dinero negro, de varar en paraísos fiscales millones de euros sin justificación. Ministros que se gastan el dinero público en menesteres más que ilícitos y ministras que se jactan de vivir en esa abundancia reseñando lo bien que ella se siente viendo como visten a sus hijos, que serán, a buen seguro, unas asistentas que cobrarán una mierda, con perdón, y que le rezan al cielo si están aseguradas. Además tenemos que aguantar chulerías baratas como las de la Sra. Cifuentes, Bárcenas o la Sra. Fabra. Tenemos que aguantar que nuestros jóvenes vayan a conciertos multitudinarios y mueran y no haya ningún responsable. 

Estamos hartos de una oposición pasiva, de una oposición más afincada en conseguir el poder alterno que le corresponde por "derecho" y asistiendo al desgaste de los actuales ladrones cogiendo buena cuenta de lo que ellos harán en próximas legislaturas, y  quizás retomar lo que han venido haciendo anteriormente. Amy, 3000 euros por escribir artículos y yo parado, escribiendo a la ciudadanía de gratis en un blog que nadie leerá, vergonzoso. 

Pero no hay que irse muy lejos, nuestro pueblo, Villamartín. Gobernado por unos señores que no atienden a nadie, un Ayuntamiento cerrado a la ciudadanía que sigue fomentando "la compra de votos" con limosna, algo que es heredado de tiempo atrás porque a todos les conviene. Un Ayuntamiento de compadreo, de ahora le toca a los míos, los de antes hacían lo mismo y mucho me temo que los vengan después harán lo propio. Un Ayuntamiento  más preocupado en poner banderas de Andalucía en cada mástil, cada farola del pueblo que en hacer lo que verdaderamente tiene que hacer y es gobernar con rigor, escuchando a la ciudadanía y haciendo que esta participe de manera activa en los designios del pueblo. Pero no, la alcaldía cerrada a cal y canto y los presupuestos me los saco de la manga. 

Siento una profunda decepción por todo esto, pero todavía albergo algo de esperanza. Porque como joven, periodista, humanista creo que dentro de la maldad intrínseca del ser humano existe una pequeña semilla de amor propio que nos hace actuar haciendo el bien aunque sea por incentivar nuestro propio ego. Confío en que muchos de nosotros, formados, jóvenes, con fuerza y preparación tomemos algún día estas riendas de un potro desbocado que es en lo que se ha convertido este país. Además contamos con una sociedad dormida, apesadumbrada y egoísta, pero a todos nos puede llamar a la puerta la desgracia y entonces necesitaremos del vecino y entonces será muy tarde. 

16 feb 2013

Os espero de nuevo y renovado

Informa Diego López

Después de mucho tiempo de ausencia debido a muchas razones personales, sobre todo ligadas a obligaciones académicas he abandonado este foro al que realmente puedo sacar mucho partido, sobre todo ahora tal y como están las cosas. El abandono de nuestros poderes, la incertidumbre que tenemos los ciudadanos y la desigualdad social que nos acucia y nos hace ser más débiles cada día. Por ese motivo, quiero de nuevo alzar mi voz, alzarla en contra de todos esos que nos hacen la vida más que insoportable cada día, los que nos ofrecen titulares que nada tienen que ver con un trabajo para la comunidad y en definitiva hablar, poder libremente dar mi opinión como periodista y ciudadano. 

Desde aquí propongo un nuevo reto, ya que el trabajo está complicado, compartiré de manera gratuita y libre todas esas ideas que me ronden por la cabeza y lo haré con coraje, corazón y sobre todo con muchas ganas. Me comprometo a hacer una entrada diaria a partir de ahora. Tanto Villamartín como el resto de los problemas de nuestro país, serán tratados en este foro que espero compartan y me hagan todas aquellas proposiciones que quieran. 

Si necesitan decir algo no duden en contactar conmigo en el siguiente correo: digolofer@hotmail.com

Queridos culiblancos os espero todos los días en esta gaceta que quiere resurgir de nuevo. 

15 oct 2011

Sevilla


Sevilla nunca te dediqué las palabras que te debiera por miedo a perderte, por temor a sentirme lejos de ti. Quizás no me di cuenta que todo había acabado, pero tú, tan hermosa, tan perfumada, seguías llamándome y por mi parte no existía la voluntad de impedir que mis pasos caminaran hacia tus calles.

Sevilla, siempre me distes tardes de alegría, me ofrecías estampas idílicas de tus puentes sobre el río grande y esbozabas tu mejor perfil entre las ondas desdibujas en su orilla. Me regalaste tus almenas y tus espadañas, el son de unas trompetas y tambores que retumbaban como si del latir de tu corazón se tratase.

Sevilla, supiste agradecerme todo lo que te ofrecía, no era necesaria tanta hospitalidad entre tus callejones, eso me será difícil olvidarlo, no quiero aferrarme por siempre a tus infinitos encantos. Ciudad, me quisiste como a uno de tus hijos predilectos, me enseñaste a oler tus aromas a incienso y azahar, me guiaste entre las impertinencias de tus manifestaciones artísticas. Conocí en tu lecho a escultores e imagineros, entendí lo que es el sentir por el arte, comprendí la pasión de un pueblo por sus raíces, me hiciste tuyo sin apenas darme cuenta.

Sevilla, entregaste en tu mesa el mejor de los ajuares, pusiste la vajilla de la cartuja y la cristalería de las lágrimas de tus dolorosas, los cubiertos eran astillas de maderos de tus nazarenos eternos. Fue contigo con quien comencé a bailar, a comprender el flamenco, a conocer el amor y sentir las brisas del deseo. Si pudiera decirte con palabras todo lo que eres para mí, pero quizás no exista un calificativo adecuado para tan sublime admiración.

Sevilla, tu nombre lo resumo en fervor, todo en ti es grande, tus avenidas, tu gente, tu genio, tus torres campanario, tu catedral y tus altares, pero a veces lo mejor es que la grandeza de tu alma se esconde en algo tan pequeño como el chorreo de una fuente en el callejón del agua o en el brotar de un naranjo o en el arrastrar de una zapatilla de esparto en el asfalto pesado por una trabajadera. Tus pequeñas cosas son quizás tus mejores secretos guardados y has tenido la bendita osadía de entregármelos.

Sevilla, en ti veo lo que soy, aquí estuvieron tiempo atrás mis raíces, pero por circunstancias otro hermoso lugar disfrutó de mi infancia, disfrutó de lo que ahora soy, un lugar al que tengo que agradecer lo que pienso y al que debo mi manera de ver el mundo, pero después volví a ti, años separados en kilómetros pero no en admiración, siempre te soñé y anhelaba pasar mis noches en vela entre los tuyos.

Sevilla, eres la tierra soberana de mis conocimientos, de mi formación a todos los niveles. Es de bien nacido el ser agradecido y no tengo forma de pagarte con la misma moneda, eres rica frente a mí. Pero ya todo comienza a marchitarse, necesito echarte de menos, nunca he dejado de amarte, pero quizás he perdido la frescura de mi querer. Ahora necesito dejarte sola para que juntos emprendamos un camino, tú tienes que seguir en la misma senda para cuando vuelva te siga encontrando lozana y estupenda, yo necesito conocer que no sólo tus virtudes son verdades universales, sino que existen otras vías.

Pero Sevilla sólo te pido una cosa, no te pongas celosa, eres la niña de mis ojos, eres el motivo de que una lágrima se derrame por mi mejilla al anhelarte, sólo tú eres capaz de despertarme del letargo que supone en una vida la rutina. Sevilla, hasta siempre, no dudes que volveré, y cuando eso ocurra será para quedarme.

Diego José López Fernández

22 ago 2011

Deseos

Siento mi vida como un deseo a punto de descubrirse, como una batalla latente entre lo que se quiere y lo que conviene. No sabría subsistir sin la incongruencia, sin el caos. Al fin y al cabo somos hijos del cosmos, nacemos entre las marañas, que en su más íntima esencia son partículas perfectamente encajadas, pero sólo para el ojo del científico.


Mientras tanto, ruido, miedo y destrucción. En un mundo en el que nadie es capaz de mostrarse al público desnudo, en el que las vergüenzas se entrelazan con los deseos carnales, un mundo en el que banalizamos lo natural, lo castigamos y reprimimos. El día a día se hace difícil para la lágrima, para la palabra y para el amor, para la llamada de la carne y para el desenfreno. Sin embargo, potenciamos la hipocresía, la esencia de la mentira, nos escudamos en ser casi divinos cuando en realidad sólo somos lo que nos han hecho ser, seres humanos.


¿Por qué si nos han dotado de inteligencia cegamos nuestro conocimiento a los placeres de la vida? ¿Por qué poner límites a los sentidos, mientras estos respeten la libertad del adversario? ¿Por qué negar que quiero besarte cuando veo tus labios? En fin, para qué tanta represión cuando al fin y al cabo buscamos la felicidad. Y, ¿No pasa la felicidad quizás por estar junto al ser amado?


Nunca me atrevería a deshonrar la cualidad humana, no sabría enfrentarme a tan duro rival. Tal vez, tema batirme en duelo con lo establecido, con lo convencional, por lo admitido. Pero créeme, eres perfecta. Tú eres perfecta por que no te asemejas a nada de lo que antes he descrito. Supongo que me gusta ser amante de lo imperfecto por que sólo ahí encuentro la bellaza de la diversidad.


Me gustaría ofrecerte mi hipocresía, mi maldad, mi bien y mi mal, me encantaría que tomases mi mano para caminar y juntos allanar las piedras del sendero, pero me pregunto ¿Seré capaz de proponértelo? ¿Se atreverá mi vergüenza a preguntarte que es lo que deseas? Total, que de esta manera quiero encomendarte mi alma para que dispongas de cuantos minutos desees pasarlos junto a mí.

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