28 feb 2025

YO TE CUIDARÉ

 


Aunque tus cielos lloren lágrimas,
por la sangre derramada de tus hijos
en las muchas batallas libradas en tus planicies,
yo te cuidaré.

Aunque tus arrugas hagan estragos 
en los cercos de tu superficie,
y los ríos ahonden con su fuerza
tu piel, ya gastada, de tanta vida, 
yo te cuidaré.

Aunque el maltrato lo maquilles con belleza,
y tires de tu carro con digna fortaleza 
con el fin de mitigar el dolor de tu prole,
yo te cuidaré.

Aunque solo te quieran para manosear tú encanto 
y después te desechen en el reparto de bondades
cómo si un burdel fuese tu hogar,
yo te cuidaré.

Aunque duermas porque el día que despiertes 
sabes que tu fuerza, propia de otro mundo, 
podrá arrasar toda la ignominia soportada,
ahí, yo también te cuidaré.

Te cuidaré, madre, porque has parido a tus hijos
entre el dolor obstétrico y el los avatares de la vida 
y tú nombre de matria, Andalucía,
son los brazos que me abrigan, 
hasta cuando no tengo casa.

por Diego J. López Fernández 

4 nov 2024

Matar a Sánchez

Pedro Sánchez abandona Paiporta (*imagen: ABC)

Tener un manual de resistencia acorazado, una resiliencia a prueba de rosarios y mucha cara dura para tirar adelante con las decisiones que se creen más (o menos) acertadas, no te hace de mármol.

Lejos de las palabras gruesas en la defensa fanática del presidente del Gobierno como "ha sido un ataque al Estado", "un atentado a la Democracia o a las Instituciones"... La realidad es que ha sido una agresión foribunda a Pedro Sánchez y eso es más grave que todo lo anterior.

Por supuesto, en el cargo lleva la mochila de aguantar el insulto, el escrache de indignación e incluso la rabia ante situaciones de indefensión, caso del pueblo de Valencia en estos momentos. Pero, la historia demuestra que "matar" a alguien, jamás ha servido de nada.

A quienes agredieron ayer a Pedro Sánchez, y eran solo unos pocos, les importa un reverendo bledo Valencia, la DANA y, por supuesto, España. Los alentados por quienes no entienden, o sí, como funciona un estado de autonomías (que habrá que pensar si es del todo válido); que llaman a la rebeldía y dejar de pagar impuestos; que intoxican toda la esfera pública en un bombardeo continuo de bulos; que han hecho bramar hasta al mismísimo rey de las Españas contra las fake news (noticias falsas), tienen un único interés: resumir la intelectualidad a treinta segundos de scroll (pasar pantallas) para vender sus soflamas homófobas, racistas, misóginas y vacías.

La táctica es vieja, "o yo o el caos", pero la propagación del odio personificado en alguien con nombre y apellidos no tiene precedentes en la historia de España. Ni siquiera cuando ETA asesinó con crueldad y sangre fría a Miguel Ángel Blanco hubo un resquicio a la división; ni en el 11M, cuando el Gobierno de Aznar nos mintió con vileza por motivos electoralistas, hubo otra respuesta que no fuese la democracia.

Sin embargo, ahora, el único objetivo es "matar" a Pedro Sánchez, al hombre, al individuo. El odio visceral y la cosificación de la persona da pánico. Algo, sin duda, no está funcionando bien en la sociedad decadente del S.XXI. La Era de la Comunicación está dando paso a la Era de la Desinformación. Ante esto, todos, absolutamente todos, debemos asumir nuestra parte de culpa (el periodismo y la política, desde luego).

Y, dicho esto, si alguien ha tenido la osadía de llegar hasta aquí, quiero decir que la gestión de las consecuencias de la DANA ha sido deplorable, sí. Que Pedro Sánchez tiene su corresponsabilidad en ello, sin lugar a la duda; que la burocracia mata, también y que el pueblo unido hace milagros, demostrado. Pero, no es menos verdad esa que la de reconocer que en la Comunitat Valenciana se han vendido recursos públicos para emergencias por un sillón autonómico y contentar a tres matavacas; que se han hecho políticas urbanísticas deplorables durante décadas, permitiendo construir en zona inundable; que se niegan las consecuencias del cambio climático; que se ha extinguido la limpieza tradicional con pastoreo de montes y riveras, y se han despilfarrado millones de euros públicos valencianos en especulaciones megalómanas sin sentido (o con mucho para algunas cuentas en Suiza).

Pero, no nos engañemos. Al final, todo se trata de matar a Sánchez, porque, muerto el "Perro", se acabó la rabia. O no.

Diego J. López

16 jun 2024

Proyectos literarios

✒️📖 Ideas que se cuecen a fuego lento y que, en algún momento, pedirán su turno para salir a la luz📖✒️


#Escritura #ProyectosLiterarios #Escribir #Novela #NovelaCorta #ProcesoCreativo #LasVocesHablan #Historias #Autoficción

3 dic 2023

I. HALCÓN DE ACERO


Desplegabas tus alas impías sobre los tejados

de aquella ciudad sumida en el caos, 

dejabas caer, automática, tu maldad, 

sin resquicio alguno a la huida. 

Aquellas estampidas, 

provocadas por el pánico más atroz, 

no eran capaces de retroceder, un ápice, tu chapada coraza;

ni siquiera el llanto atronador de las cunas, 

a cuyos filos las nanas apagaban sus notas, 

hacia sucumbir tu gesta, 

ya apuntada como victoria en tu particular bitácora.

Y no, tus vuelos de idas y venidas, 

lejos de aplacar tu insaciable irá a cada mando, 

la única traducción era:

más destrucción, más aire malo, más ignominia.

9 jul 2023

🗣️Alto y claro🔊


🫵🏼Piensen en las muchas voces calladas a la fuerza que han sufrido en sus huesos, en sus carnes, en sus libertades y su dignidad las heridas de la censura, del miedo a la libertad... Volver atrás jamás es una opción. Por eso hay que decir:


🔊ALTO Y CLARO🔊


La tierra no sirve para callar versos,

ni la cárcel ahuyenta la libertad 

de la lírica herida y su verdad

aunque la práctica avive el desaliento. 


La censura no borra estrofas escritas,

ni la represión la voz de los actores.

Ni vetar los besos  que libre se excitan,

erradicará del arcoiris sus colores.


Ni puños americanos que dan palizas,

ni desokupas que despliegan zafias lonas

harán callar la voz que en mí habita

para frenar sus deseos de poltrona.


Y si el desvarío prevalece entre la masa,

a falta de la letra que algo les enseña,

cuenten con que no abandonaré mi casa,

aunque, en su trampa, se ceben con mi presa.


Pero el miedo a decir alto lo que pienso,

no vale un voto, ni el filo de sus navajas,

ni sus meapilas y reaccionarios argumentos

ni la prohibición, ni sus ilimitadas patrañas.


Sepan, los blanqueadores del odio

que en este jardín no crecerán sus retoños;

por más mierda que utilicen como abono,

por más mentiras que persigan mi abandono.


Porque mi voz no tiene dueño

más que el viento, mi verdad 

y mi total, o falta, de talento.


Diego José López Fernández

08-07-2023


#Libertad #StopCensura #NoNosCallaránJAMÁS #ElFascismoHaMuerto #ElArmaDeLaPalabra #23Julio #LibertadOLucha

23 abr 2023

Lo que tú me das

 


📚✒️Feliz 23 de abril: Día del Libro ✒️📚

19 feb 2023

Sección Literatura de Cercanía: Capítulo II

 ✒️LITERATURA DE CERCANÍA: CAPÍTULO II✒️

Portada Formas de disparar un arma 


📚Reseña sincera de "Formas de disparar un arma" (Editorial Mclein y Parker)📚. 


✍🏽Autora: María Morales Mora.


🔸¿Te gusta leer? ¿Te gusta escribir? ¿Has cogido alguna vez la pluma? En esta obra, la autora descubre, a través de la lectura, como las pequeñas y cotidianas desgracias; como una varicela infantil, puede combatirse con una buena pistola cargada de palabras. La cuestión es hacerlo con acierto. Por eso, esta historia que navega entre la novela, la biografía y un excelente manual de escritura es la herramienta perfecta para practicar el tiro al relato. 


🔸Me ha fascinado la naturalidad con la que María narra los acontecimientos de su vida, entiendo que, algunos, son muy fieles a la realidad y otros están aderezados con los condimentos que precisa la buena literatura para enganchar al lector.  Pero, lo que está claro es que la autora se abre en canal. Un ejercicio de sinceridad muy valiente pero que, al mismo tiempo, es la clave del éxito del conjunto del cuento.


🔸Formas de disparar un arma es una obra terapéutica, a la par que pedagógica. En su primera pretensión, María se muestra, encarnada en protagonista, como una narradora visceral que es capaz de abrir sus secretos vitales con el lector para despertar su interés por como una mujer atraviesa etapas vitales cargada de: ilusiones, complejos, miedos, anhelos, frustraciones, rabias, fracasos y éxitos. A la misma vez, avanza, como buena instructora literaria, en una magistral clase de cómo empezar enfrentarse a la escritura creativa. 


🔸 María no es la única protagonista, pues, con su pistola, emprende un camino de crecimiento que la hace encontrarse con otras forajidas por los senderos. Otras mujeres, tanto de su pasado y presente familiar, como nuevas voces que le hablan en idiomas que terminará comprendiendo y aprendiendo de ellos. María es capaz en la novela de reconvertir un curso de escritura creativa en un proceso de terapia común con mujeres que no saben casi leer, ni escribir, pero que, sin duda, saben contar historias dignas de bestseller. 


🔸Formas de disparar un arma pone en el eje de salvación de la protagonista a la literatura que es una suerte de bote salvavidas. Hace, además, un alegato de la feminidad y el feminismo, en su amplitud de miras. Muestra como el hecho de ser mujer condiciona en la vida, aunque se intente escapar de clichés, la realidad siempre pondrá la lupa mayor en todo lo que hace una mujer por el hecho de serlo y cuando una intenta salir del redil preestablecido, se utiliza esa lupa como agente aniquilador; tal cual los niños instrumentalizan esa lente para quemar papeles u hormigas aprovechando el aumento potencial de un rayo de sol, un efecto lupa que las mujeres sufren de manera constante. Por fortuna, en el caso de María no lo consiguen, aunque sí muestra un rosario de cicatrices en su narración.


🔸En la sinceridad de la autora, me llama mucho la atención que, a pesar de que ella sabe que tiene un arma potente y que sabe dispararla, siempre se termina cuestionando si sabrá acertar el siguiente tiro. Esa autoevaluación, producto de siglos de sometimiento, incluso en su despertar, la hace dudar constantemente de su valía. Por fortuna, siempre acaba dándose cuenta de que no solo es que sirva, sino es que es buena en lo que hace. 


🔸Admiro de María su capacidad para ser sincera y no autocensurar su obra. Nada es perfecto. Su familia no es perfecta, sus hijos, sus matrimonios, su carácter, su físico, sus amistades... Eso hace que se conecte rápido con el personaje, que se empatice con él, que a veces provoque vergüenza ajena, otras te rías con sus ocurrencias y también que comprendas y te veas reflejado, porque eso es la verdad: un crisol de sentimientos que fluyen, se entrelazan y forjan realidades. 


🔸 Por último, creo que hay que destacar en esta novela el camino hacia la liberación, hacia un lugar fuera del encorsetaniento, a un sitio donde brilla la incertidumbre pero también los aciertos y errores que se fraguan tras tomar decisiones por uno mismo.  


🔸 Gracias María por esta instrucción magnífica de literatura y de narrativa; por este diario vital. Es obvio que el hecho de que tu profe de escritura creativa se haya abierto en canal en su primera novela como alumno y lector asombra, admira y atemoriza al mismo tiempo. No es fácil querer emular semejante destreza literaria, puesto el listón donde lo ha dejado la jefa, y mucho menos intentar superarla. Gracias infinitas María Morales Mora por este regalo en forma de novela. 


✳️ Apunte: sobre la calidad física del libro, mi enhorabuena a la editorial Mclein y Parker por la pulcritud de su edición, el gramaje del papel, el tamaño y formato, los colores de portada y el diseño gráfico. De veras, la novela es una delicia. 


#FormasDeDispararUnArma

#McleinYParker

#MaríaMorales #LiteraturaDeCercanía

#ReseñaLiteraria

12 feb 2023

Sección Literaria de Cercanía: Capítulo 1


Portada de Palabra de Sal


 ✒️LITERATURA DE CERCANÍA: CAPÍTULO I✒️

📚Reseña sincera de "Palabra de Sal"📚. 

✍🏽Autora Mónica Collado.


🔸Para empezar, he de reconocer que me he equivocado leyendo la obra de Mónica. La novelista es autora de dos trabajos literarios, "Palabra de Sal", la novela con la que obtuvo el premio Vargas Llosa y "Amor Doncella Cierva", una historia novelada exquisita que sobrecoge y que, por momentos, confunde narrativa con lírica. Y digo bien que me equivoqué, porque es tanto lo que me llegó el segundo libro que "Palabra de Sal" lo he meditado en base a ese goce. A pesar de que guardan algunos paralelismos simbólicos en torno a la ruralidad y el papel de cada miembro en la comunidad y las relaciones afectivas con la familia, ni la técnica narrativa, ni el lenguaje y me atrevo a decir que ni la intención se parecen. 


🔸Dicho esto, comienza mi reseña. Mónica ganó el Vargas Llosa por algo, de eso no cabe duda. En "Palabra de Sal" se hace una radiografía de la España rural del último tercio del S.XX que aún mantenía, en esencia, la conexión con la tierra, la convivencia con la leyenda, un lenguaje radical con la naturaleza y el orden establecido. 


🔸Al mismo tiempo, es capaz, a través de una niña de ocho años, Corina, poner todo ese pequeño e inabarcable mundo desnudo ante el progreso, el cultivo intelectual y las continuas fugas hacía una evolución voraz que no termina de saberse si es más negativa que positiva. 


🔸Hay temas tratados con una sutileza extraordinaria, un lenguaje elegante y una brillantez dialéctica excepcional: la culpa, el sexo, la vergüenza, la locura, los complejos, la relación entre padres e hijos; la relación entre suegras y nueras y con una maestría y belleza supina la muerte. 


🔸Corina vive un despertar. A pesar de su corta edad es una gran observadora. Filosofa con su entorno, va haciéndose preguntas sobre su mundo; para algunas encuentra respuestas, otras se le enquistan. 


🔸Es un retrato muy realista del campo andaluz, de lo que significa venir de la tierra, de como las cosechas, el trabajo duro de los padres y el sacrificio logra que los "polluelos" salgan del nido y sean capaces de colonizar ciudades, conocimiento y libros, mientras se van arrancado de los muros del cortijo que no deja de comenzar a ser casi un escenario pintoresco que enseñar a los amantes de lo bizarro. 


🔸En definitiva, en "Palabra de Sal" hallará la historia de una mujer de ocho años, de cómo aprecia el mundo, pero también de cómo éste la aprecia a ella. Qué focos se ponen sobre su cabeza y qué papel le va tocando interpretar en cada momento. 


🔸Es muy destacable la capacidad de Mónica para describrir utensilios y aperos, estancias, ropajes y demás instrumentación campestre y rural. Se nota que, por mucho que haya estudiar, ese campo semántico no le es ajeno y es por eso que quizás es fácil entrar en la historia, porque la autora la cuenta desde la verdad más absoluta. Hay escenas que son difíciles de describrir si no se han vivido. No hay más expertos que aquellos que han experimentado el ruralismo en sus propios carnes, si no ¿cómo es posible diseccionar una matanza con tanto detalle? Ya os lo digo yo, imposible. 


🔸Por tanto, recomiendo cien por cien su lectura y lanzo un mensaje al mercado literario; es una pena que una joya como esta esté "escondida" en algunas selectas estanterías porque esta es literatura de verdad.


#PalabraDeSal #MónicaCollado #LiteraturaDeCercanía

#ReseñaLiteraria

6 abr 2022

LARGA TRAVESÍA

Bahía de Cádiz un día gris y lluvioso

La travesía había resultado durísima. Después de haber surcado en aquel neumático más de cien millas por aquel mar del norte habíamos acabado en un punto incierto del mapa; tan sólo nos quedaba lanzar un SOS con la esperanza de que alguna alma caritativa viniese a rescatarnos. Por desgracia, se hacían muy frecuentes aquellos casos en aquel frío archipiélago de Jutlandia. Quizás, en previsión de las llegadas masivas que recibían de sus vecinos alemanes, ¡quién iba a imaginar eso meses atrás!, nos ataviaban con una capa que nos servía de abrigo tras tanta calamidad. 

Aun en aquellas circunstancias, existían compatriotas que luchaban en su ego por quedar por delante de los demás, «so imbécil, no ves que aquí estamos todos atrapados y que somos carne fácil, vamos a tener un poco de empatía», pensaba yo para mis adentros. 

Me empeñé en superar mi propia marca de resistencia y, en no pocas ocasiones, me mordía la lengua para no pegarle un soberano guantazo a  algunos compañeros del improvisado navío que nos mantenía a flote a duras penas. Creedme, no era tarea fácil, pero no podía consentir que todos los pasos que había dado hacia delante quedaran a expensas de una borda maldita a la que todos temíamos caer. 

Llegamos a tierra y yo salí corriendo, quería desaparecer lo más pronto posible de aquella caterva de catetos y malas personas. Pude apreciar algunas montañas de pacas en un campo cercano y me construí una cabaña para  guarecerme. Me quedé dormido, el marcapasos me iba a mil por hora y no podía darle tanto trabajo. 

Desconocía cuánto tiempo había pasado, pero al despertar me vi tumbado en una cama; todo parecía tranquilo y Paca, una soberbia señora española, me ofreció una rica sopa caliente, «no sé cómo existe tanto masoca», sentenció sin cortarse.

Por Diego J. López 

21 mar 2022

VEINTIÚN VERSOS DE POESÍA










Ante el ruido del mundo, poesía,

y para la guerra y la desidia,

ante los cañones de artillería,

como bálsamo y amnistía.


Para el odio que corroe, poesía,

ante las mafias que a la vida porfía,

frente a las armas y balas de envidia,

para frenar invasiones sin justicia,

cuando las voces claman valentía. 


Como belleza y para negar la carestía

aparece siempre, poesía,

para calmar la blasfemia

y dar cabida a las risas,

y que nada se sienta objeto de la rifa

de una tómbola a la deriva.


Átame contigo, eterno, poesía

pues quiero respirar por tu guarida,

ambos hibernando por la vida,

y que pasen, lentos, junto a ti mis días.


Siempre tú, poesía.

Solo tú, tu luz, tu lírica.


✒️Diego J. López ✒️

❤️ 21 de marzo Día mundial de la poesía❤️

2 mar 2022

TODO LO PUEDE

🌬️ El viento soplaba, lo había hecho desde el principio, aunque jamás sus bocanadas alertaron sobre el punto cardinal del que partían. Los envites eran continuos y, muchas veces, las bofetadas de su cólera arreciaban en las estructuras, sin que estas hubiesen tenido previsión para guarecerse. El tiempo sabía que él era el único que podía superar a tan colérica rabia que movía al invisible elemento. 

🌬️Era consciente, tanto como ese niño travieso que observa a sus iguales desde una atalaya, de que podía pararle los pies al enemigo, a ese que durante eternidades se concentraba en molestar al conjunto de los mortales; aunque estos no tuviesen, ni la más remota idea, de quién era su aliado. 

🌬️Aquel viento tampoco cejaba en su empeño de embravecer las aguas del mar para que ni marinos, ni piratas encontrasen la paz en sus aguas, a veces, tan profundas que perdían su tonalidad azulada para dar paso a un morado intenso que se antojaba en abismo. 

🌬️Eolo seguía haciendo de las suyas y tan siquiera la férrea montaña, impávida, con su majestad atronadora, tornó en timidez la fuerza con la que disparaba aquel desaforado huracán. Ella aguantaba con estoicismo la afrenta, sin negar el dolor que le provocaba el desgarro de la erosión que incidía en sus laderas. 

🌬️Tras aquella depresión de la geografía había un árbol, frondoso y sano, con unas ramas que servían de cobijo a las aves y a las crisálidas que hibernaban. Abrigaba, pues, en su follaje con amor inconmensurable una nueva oportunidad para la vida, dejaba que la libertad de aquellas criaturas le diese sentido a todo el esplendor del que gozaba. Ese pequeño universo fue arrasado, en segundos, y el rastro de lo que dejaba formaba parte de la mochila que, tras de sí, iba dejando el vendaval aniquilador. Cuando el viento se topó con la nada, se disipó, sin contemplaciones, ipso facto

🌬️Su falta de lealtad hacia la existencia borró del reloj la bondadosa sonrisa con la que lo había observado y rompió, abruptamente, la amistad que los unía. Mas, el tiempo siguió marcando su tictac, mientras el aire había sucumbido ante la nada, para siempre y hasta el final; sin encontrar ni un soplo al que atenerse. Y el tiempo fue el único que pudo con todo y siguió, sin mirar atrás.

Diego J. López

ebrero 2022

17 dic 2021

SIN MÁSCARA

 











Son tantas las veces que pienso,

en el intento de mi arrogancia,

que no es broma lo que invento

que llego a creerme mi mentira.

Y la elevo como a la hoja el viento.

 

Mas, la conciencia me pesa

y, en ningún caso, me da aliento,

e intenta evitarme la participación

en despojos y vanos intentos.

 

En lucha los latidos con la razón

se ahogan, sin piedad, en el lamento,

ya que no dan luz a  la solución

pero sí de bruces en la malicia del evento.

 

Quizás, agotada de tanta desidia,

se acabe mi vida y se me agote el tiempo.

 

Y todo será frugal, y se esfume.

 

Pues, sin sentido avanza lo que defiendo,

y me doy cuenta, y me desgarra.

 

Hoy, en la nada, he puesto fin a mi talento.

 

Ya no hay remedio a tanta amalgama,

la mentira ha quedado al descubierto.

Me es imposible cubrirme en la excusa,

cuando mi máscara ha caído, definitiva, al suelo.


Por Diego J. López

17-12-2021

11 nov 2021

ILUMINADO


El foco nunca fue lo mío. 

Creí, siempre, que la luz genuina

resultaba más interesante al mundo,

al menos, más que aquel atril en alto

y el sin fin de pantallas

que sólo atendían a ampliar, 

de la manera más artificial,

el discurso vacío 

del que, tan siquiera, lo escribe.


Abajo, escuchando los adeptos

se afanan entregados a los flashes.

Tan patético,

pues al certero oyente,

lo suelen mantener lejos.


A la par, el que no busca nada,

ni siquiera un futil saludo,

pasea los rincones 

donde se halla su paz,

esa que tanto bien le propicia,

mientras que los ecos 

de las voces altaneras,

se diluyen sin remedio

y el fulgor de la conciencia, 

la propia, 

lo refuta en su triunfo, inequívoco.


Diego J. López

11-11-2021

2 nov 2021

EL TREN PASÓ EN LA NIEBLA

Conferencia Memoria viva de Casas Viejas


Camaradas, el hambre grita

y tenemos que prestarle nuestras gargantas

para la lucha utópica del pueblo

bajo proclamas y pancartas.


El hambre, ¡hermano!, nos fulmina

y las estrechas lindes que nos dejan

se hallan lejos de garantizar el sustento,

pues es grial de los señores

de una gleba aniquilada.


¡Luchemos hermanos! por la tierra,

ya que, tumbado el derecho de pernada, 

no les dejemos nuestros vientres

a los que de ayuno nos matan.


¡Icimos las voces al cielo!

y que resuenen los ecos

a la par que tus tripas sin papas.

Y que se enteren, todos,

de que la lucha se gana con la palabra,

a pesar de los tiros y la soga

y las fulgurosas antorchas,

no sucumbiremos a la errata.


¡Avancemos! Sin miedo al dolor,

pues el tren pasa de día

aunque la niebla lo oculte

y creamos que la protesta,

sigue en pie su cita

aunque ayer las elites, la conluyeran.

La ilusión en nuestros cuerpos

siguieron en la ignorancia

Y, en vez de sacarnos del error fatal,

fue, nuestra confusión, la excusa

para el exterminio del que grita

y busca su libertad y el pan.


¡Sigamos quebrando nuestros huesos!

en las brasas de aquel fuego

y nuestras cabezas como trofeo

de los pudientes con dinero. 


El hambre, siempre el alimento

que, cuando escasea, falta el seso,

y queriendo repartir ganancias

en las bandejas del equilibrio

no era la solución, esa, para los señoritos

al ver peligro al vasallaje. 


¡Bramemos, en el ígneo consuelo!

de las pieles que se agotan

entre los chozos y el desconsuelo,

mas el humo es libre y sube

hasta lo más alto del techo

y, cuando toca el fin,

solo, detrás, se halla el universo

para continuar con el afán

del testimonio de tus recuerdos.


Y el tren había pasado,

tras la niebla densa en la mañana

y, sin saberlo el colectivo,

avanzaron con las proclamas

y no desconvocaron, camaradas,

razón por la que fijamos en el mapa,

como el estigma y la errata

de una república que en ciernes

sus albores emanaba

y con sus múltiples defectos

y con sus bondades y deseos.


¡Unámonos! Hermanos, camaradas

ante la ignominia y la infamia

y en el genocidio de nuestras almas.

Los chamizos, pobres, fueron prendidos,

aún así, no vencieron a la parca

que, aún ávida de ánimas,

mantuvo la historia bajo llaves,

escondida como badajo de sus campanas.


Hoy, con pocos candados,

pero con más burocracia que vergüenza,

reivindicamos tu injusticia,

cómo causa de nuestra pena

y resuene, así, siempre tu nombre

mi valiente Casas Viejas.


Diego J. López Fernández

31-10-2021

21 ago 2021

PSIQUE



 Juegas, a veces, en el receso,

aprovechando la calma de mi vorágine

y te haces tan elocuente

que la arritmia se apodera

de mi sosiego y lo destruye,

impío, avariciosamente ávido.


El frenético destino de mis desvelos

se turba, desafiando mi estabilidad

rebosando mi emoción en altibajos

que, serrados, me aturden.


El descanso se aniquila,

ante las acrobacias de mi desvelo,

y me hallo frente a mí,

sin encontrar, en cualquier caso,

el segundo de consuelo

que tan desesperado busco.


Ahora, en el ostracismo del olvido,

poco suena el teléfono para la compasión,

si bien, en los albores de mi declive

mostré preocupado mi tensión,

hoy, en pocos soy recuerdo

y, entre menos, preocupación.

Todo se salda con una breve mención

en alguna tertulia ufana

que se aleja de mi situación.


Entonces, toco el techo de la angustia,

el estrés de mi sumisión

para acabar abatido,

sin gracias, ni perdón,

sin premio, ni risas,

sin reconocimiento, ni galardón.


Ahora yo, entre prozac y valium,

en químicos deposito mi prisión,

aquella de la mente en firme

que me atormenta sin dirección.


Me afano en castigarme, aún sin saber,

el origen de mi fatal pecado,

que no es más que el peso de la virtud

de considerarme imprescindible

en el tiovivo de lo efímero;

aunque la voz interna me alumbrase

decidí la tiniebla, per me,

y, en la lógica aplastante,

descarrilé de la vía que me había fabricado

con traviesas de humo

que atormentan hoy mis días

y discrepan de mi equilibrio.


Dejaré salir todo aquello que me aflige

y correré hacia la claridad de lo simple.

Destensionaré la pulcritud de la entrega,

porque no hay mejor recompensa

que las bondades de vivir

despojados de la gloriosa elocuencia

y veré en la simpleza

una aliada, necesaria, que con destreza

aspire a bajarme de la nube

para plantar mis pies en la tierra

y decirme, con sabía experiencia,

que mi mente es vergel que, regado,

es excelso en grandeza.


Y, si para tal fin preciso de apoyo,

no dudaré, en caso alguno,

en disponerle mis enojos

ante los de la psique doctos

y seguir con devoción sus pautas

que, a la calma en la balanza,

equilibren todos mis males.


Aprender de la vida que el peso,

cae por inercia a la nada

y, si no atisbas el fondo,

desapareces, sin darte cuenta,

y  lo hace, también, tu preciado y complejo universo]

que, al prójimo paralelo,

poco le importa, si no es puntal de su techo.


Protégete, amigo, de los males

que nos acechan sin verlos,

porque sus peligros se adhieren,

sigilosos, sin saberlo,

y, cuando eres víctimas de ellos,

la telaraña por su peso

te atrapa, hasta dejarte en los huesos.


Libre seamos de todo mal y espantemos

a los fantasmas que al placebo

ya no reaccionan, ni por miedo.

Blindemos la falsa fortaleza que creemos

nos protege sin forjar sus cimientos.

Por desidia, por destiempo

y que, después, ante el desborde,

impertérrita la invocaremos.

Mas, si no labramos sus raíces,

desamparados y sin consuelo,

ante el mal, nos hallará hueros.


Por Diego José López Fernández

21-08-2021

7 may 2021

TUS DÍAZ's TIENEN NOMBRE

Yolanda Díaz, Isabel Díaz y Susana Díaz

Nunca antes tantas Díaz habían acaparado la atención de la opinión pública. Cada Díaz con su cara, con sus particulares formas y sus discursos dispares que acaparan, en cada una de ellas, su intrínseca impronta y su manera particular de entender el servicio público. 

Pasamos por la Díaz sutil, de discurso impecable, fluido, sencillo pero claro y contundente, para desembocar en la Díaz de cara amable, llorosa impostada en los peores momentos de la pandemia y alegre chulapa jocosa que reivindica las cañas después de un fatídico día de trabajo en plena campaña electoral. Acabamos con la Díaz del otro lado del Guadalquivir, que, segura de sí misma, hecha en su barrio y ávida ganadora en las distancias cortas, pone el punto y seguido a una ristra de Díaz que, lejanas entre sí, comparten su incapacidad para dejar indiferente a la opinión pública. 

Además de la poliédrica faz de estas Díaz, cada una de procedencia dispar, tanto familiar como geográfica, encierran, per se, las vertientes diversas de lo que puede ser un manual de estilo político que les confiere una etiqueta reconocible a leguas y, en el fondo, eso han sabido hacerlo a la perfección, para bien o mal. 

La discreta Yolanda, desde las trabajadas tierras de Galicia, donde el minifundismo y las luchas obreras rurales han enfrentado históricamente una manera de vivir hacia dentro. De cuna comunista, sindicalista y reivindicativa envuelta en el carácter propio de su tierra discreta, pero tenaz de rudeza contenida, atada de pies al terreno en el que se posa con firmeza. Sin hacer ruido, paso a paso, sin llamar la atención, poco a poco, sin aspavientos llegó y no ha dejado de hacerlo desde que decidió prestar su nombre a la noble tarea de la política. Como si fuese fácil, ha sido concejala y ahora vicepresidenta tercera del Gobierno de España, sin darse importancia y constante. Ahí es nada 

Antagónica de la anterior se presenta al mundo Isabel, de cara agraciada, dulces facciones y espontaneidad juvenil, reina del hacerse notar con una falsa modestia que la precede sin remedio, pero que le es natural. Una mujer de imagen elegante, sin grandes elocuencias en su indumentaria, incluso de lenguaje corporal cercano, encierra un instrumento que pocos se atreven a utilizar en política y es tener menos vergüenza que miedo. Es echada para adelante, se involucra en cualquier acumulación de agua estancada para salpicarla y hacer de la podredumbre una onda expansiva. No oculta sus limitaciones intelectuales, incluso se sirve de ellas para acercarse al pueblo y contarles en premisas, no en proyectos, las proclamas que, en cada momento, se quieren escuchar. Cortoplacista en sus decisiones, hábil para dar la vuelta a la dificultad que entraña la gestión pública y circunscribirla a discursos banales, prosaicos, que se compran y se venden en el peor mercado de la inmediatez y el tan loado “postureo” que se reivindica en una sociedad que vive inmersa en el aquí y ahora para ayer. Desde el centro del reino ha llegado para, parece, quedarse un tiempo. 

Inflexiva, diametralmente opuesta a la Díaz del norte y difícilmente entroncada en las estirpes de elitismo pop de la del centro llegó para acaparar titulares desde el sur Susana. Querida por muchos, menos querida por otros muchos e incluso detestada políticamente por sus aliados naturales es una mujer curtida en batallas. Susana es de capote y de encuadrarse la montera para salir a los ruedos y enfrentarse a los toros que le vengan. Ella los capotea, a veces, sin acierto y, otras tardes, saliendo a hombros. De Sevilla al mundo, ¡qué digo!, de Triana al mundo. Si algo la honra, a pesar de sus errores que han sido y son muchos, es que vive en socialismo y jamás ha dejado de hacerlo. Cohabita en su mismo barrio, en su mismo pisito, lleva a sus hijos al colegio público que les corresponde, utiliza siempre la sanidad pública, anda por la calle, escucha a los vecinos, es de barrio y en el barrio se queda. No debe ser fácil cuando lo has sido todo en Andalucía, una tierra grande, de fuertes raíces de izquierdas y con espíritu de lucha, y tras muchos traspiés políticos que no invalidan su trabajo personal y los muchos años dedicados a las siglas que deben seguir sirviéndole, ahora afronta un posible ocaso, quién sabe, si con su más que probable retirada, poder volver a recuperar lo que jamás se debió perder. La tercera Díaz, fuerte, valiente, ambiciosa en el buen sentido de la palabra, dura en sus decisiones, decidida en las batallas, mujer que no se achanta pero que, si bien es cierto que es sencilla y honesta consigo misma, sí que tiene ese punto de sal sureña que denota su afán de protagonismo y hacerse notar, algo que, por desgracia, a las mujeres en esta sociedad de evolución lenta, incluso que involuciona por momentos, no se les termina de permitir. 

Son tres Díaz que no sabemos si relucen más que el sol, pero lo que está claro es que ellas se han encargado de brillar por sus aciertos o por sus nefastas decisiones, pero siendo ellas. Tres ítems de la política actual que comparten apellido, casual, pero que las separa todo, menos el ejercicio de la vida pública. Tres caras, tres caracteres, tres mujeres que gusten, o no, están y se reivindican. 

Tus Díaz tienen nombre, Yolanda, Isabel y Susana. Tres cafés que pueden llegar a ser interesantes, en algunos porque aprenderías, en otros porque estarías cómodo y en otros porque nunca está de más disfrutar de un “relaxing cup with café con leche in Plaza Mayor” (Ana Botella) porque, si bien no puedes sacar mucho de donde no hay, las vistas al Madrid de los Austrias ya valen, por sí mismas, ese ratito. 

Decía Machado que “una de las dos Españas ha de helarte la sangre”, pues yo, parafraseando al prodigioso literato, digo que algunas de las Díaz me han convertido en muñeco de hielo, otras han estado, puede que pasen y me quedo con lo bueno que han dejado y las que pisan con firmeza que nos den tardes de glorias, porque falta nos hace entre tanta pandereta y circo de múltiples pistas. 

Por Diego J. López

07-05-2021

26 abr 2021

LUCHA

 

Fosa común Villamartín 

LUCHA 

Prefiero morir abrazado

a vivir una eternidad 

a tu cuerpo anhelando

haciendo de la ansiedad,

esa que me aleja de tu lado,

el yugo de mi verdad,

del piciado legado

al que, sin humanidad,

nos someten, sin pensarlo,

las élites de la maldad

con sus buques armados.

Sin piedad,

aterrados,

y en soledad,

ante las riendas de los amos,

me hallo buscando la libertad.

Por Diego J. López 

25-04-2021

8 ene 2021

HERIDA SIN CURA



 Borraste de tu faz

esa sonrisa amarga

que hacía de tus comisuras

una vulgar fuente de hiel

de la que jamás bebí.


Enraizaste en tu odio

ese deseo de venganza insano

que te ha demolido el afán

del más mínimo atisbo cuerdo,

desatando tus males en fuego,

que te aniquila sin remedio.


Qué penosa realidad

esa que te hace sucumbir

al espejismo más banal.

Ruina la de tus cimientos

basados en aire fatuo

que se disipa, sin piedad, 

dejándote el hedor de lo podrido,

como la única ofrenda

de tu merecida degradación.


Por Diego J. López 

x

11 nov 2020

MIS SIETE PECADOS CAPITALES

  ENVIDIA

Sentía que tus oropeles y lujos,

eran dignos de colgar en mi cuello,

haciéndome partícipe de su embrujo,

encumbrando, en mí, sus destellos.

Quise parecerme, sin tapujos,

a tu existir colmado de sueños bellos

que en mis pesadillas crujo

como látigo de envidioso descabello

al que tu fortuna sedujo.


PEREZA

Cuánto trabajo describirte

y mostrar tu frío rostro, tu dejadez.

Hacer pública tu esencia

con la desgana de mi ser,

y la vivencia procrastinada

subyugada a la pereza sin fin.

Qué triste desposeer el ansia

de descubrir tus rincones ocultos,

por carecer de interés para mí,

esa vida tuya, tan oscura y rancia,

sin atisbos por merecer.


GULA

Cinco son los delitos de placer,

con los que provocas a mi paladar,

salados los vicios de azúcar,

y amargos de ámbar

que alejan el agrio affaire

que ácido se encumbra.

Sea la gula mi pecado mortal,

y embriague a mis sentidos,

en las llamas de eternidad vital.


AVARICIA

Me quedé con todo,

con lo malo, con lo bueno,

con lo que me hacía daño

y con lo que me elevaba al cielo.

Me quedé con el oro

y con el ajuar mísero,

con las joyas y el joyero.

Lo quise todo y todo tengo,

con avaricia, sin miedo

lo tengo todo

y todo me lo quedo

arriesgando siempre

a encontrar el bolsillo muerto.


IRA

Lo intento a cada instante,

pero mi impaciencia sufre,

y mi irascible semblante

a la ira sucumbe.

¡Cuánto me gustaría anhelarte!

Y de mi razón alejarte,

abandonar a su suerte

este vacío que quema

y me deja inerte,

sin ganas, sin horizonte.

Fuera, porque dañas

lo más oscuro de mi alma,

y me haces tuyo, sin quererlo,

y me hundes sin remedio.


SOBERBIA

Tenías razón y lo sabía,

aún así, te hostigué,

hasta el confín de mis días.

Amedrentando tu fe,

maltratando, sin piedad, tu vida,

dejando en tu alma la sed

de mi soberbia incomprendida.

No supe torcer

mi ansiedad de cobardía

y por quedarme en el retén

de mi patética desdicha

hoy sufro excelso tu desdén

reacción, por razón, merecida.

Y me hundo sin tu piel,

por mi actitud fallida.


LUJURIA

Imposible no encadenar mi carne

a tus volúmenes de piel,

a la orografía perfecta de tu ser,

donde braman mis venas en sangre,

hacia el cauce de tu sed.

Allá donde la lujuria antes

es pecado y a su merced

me aboco sin desplante, 

asumiendo sin remedio mi perder


Diego José López Fernández

1 sept 2020

CUALQUIER 8 DE SEPTIEMBRE


Aquel septiembre que se fue, 
con el polvo en la vereda, 
con las ramas de las palmas, 
haciendo arcos en la carreta. 
Improvisados toldos de eneas, 
y bancos de duras pacas, 
que saben a gloria en la siesta. 
En el rancho de Ramírez sacan cestas, 
con termos de café y magdalenas, 
para llegar al Lugo 
con las primeras cervezas,
y danzar ante los bueyes 
en los altares de plata, 
con peana de buenos cinceles, 
que tu pureza guarda. 
Ya salen las primeras, 
a buscar las Montañas, 
con sus ricos ajuares de seda, 
que de papel se hacen en ellas. 
Tropeles de caballos trotan, 
entre terrones y terrazas, 
cubiertas por olivares, 
encinares y pinchas zarzas. 
¡Cómo huele a tomillo! 
Cuando nos acercamos a tu casa, 
y en paseíllo lustroso ecuestre 
llega tu ajuar de alhajas, 
tirados por dos bueyes. 
El tamboril al marcado compás, 
traza el paso de lo íntimo, 
y en los bordes de las mejillas, 
muchas lágrimas se han visto. 
Traen penas y alegrías, 
muchas promesas engarzadas 
y las cargas de una vida. 
Corazones que no empatan, 
en los visos del día a día, 
mas se hacen uno como milagro, 
ante la madre querida. 
Toda ella, esplendorosa, conmovida, 
que, desde su privilegiada atalaya, 
nos abraza y nos anima. 
La fe mueve montañas 
y Montañas nos motiva, 
entre reuniones de amistades 
y corrillos de familias. 
Quedan fotos en el tintero, 
instantáneas de un momento, 
y olores que a la memoria, 
siempre traerán recuerdos. 
Ya venimos de regreso, 
con algunos jirones en las chozas, 
pues el papel de la carreta, cansado, se despoja. 
Y las palmas y las telas, 
y los caballos y los romeros 
y los tractoristas y las palmeras 
cada vez mas roncos y cansados, 
percatan el fin a la fiesta. 
Mas, queda ella en el alma, 
y, esos sus ojos, misericordes, 
que nos allana, que nos calma y hace iguales. 
Y, a lo lejos las montañas, 
cargadas de añoranzas, 
y bajando por laderas 
henchidas todas las almas. 
Ya se intuyen las luciérnagas, 
en las calles de la Villa, 
dónde esperan impacientes, 
los que por dificultad no caminan. 
Y reciben a los suyos 
y abrazan sus pisadas, 
aplaudiendo al Simpecado 
que polvoriento se asomaba. 
Ya los cantes se acallan, 
y las palmas se hacen sordas, 
cuando llegan a la Plaza 
y termina la jornada. 
Las puertas del templo, discretas, 
abre sus hojas en jambas, 
para abrigar hasta el siguiente 
el tesoro de las Montañas. 
Viva la fe de nuestra raza, 
como pueblo en lo diverso, 
viva que en septiembre brilla 
por los confines enteros, 
y los rayos de sus brisas 
aguardan la eternidad al viajero, 
que nunca partirá del todo, 
porque su corazón, aquí, quedará preso.

Diego José López Fernández

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